Várices en el embarazo

Una molestia que después del parto tiende a desaparecer.

¿Qué son?

Las várices son venas dilatadas que logran percibirse en la piel de un tono azul o morado y frecuentemente aparecen en las piernas.

Pueden presentarse durante el embarazo o empeorar durante estos meses si es que ya se padecía de ellas y esto se debe a que el útero ejerce presión sobre la vena cava inferior debido al crecimiento del útero lo cual aumenta la presión sobre las venas de las piernas. Debido a esta presión las venas regresan la sangre desde las piernas hacia el corazón.
Durante el embarazo, la cantidad de sangre en el cuerpo aumenta y las venas se cargan de más por lo que existe una mayor probabilidad de presentar várices y más cuando se tienen antecedentes de otros miembros de la familia.

¿Cómo prevenirlas o reducirlas?

Te enlistamos una serie de consejos que pueden ayudarte a prevenir las várices o disminuir su apariencia:

  • Hacer ejercicio diario, por lo menos caminar 20 minutos.
  • Duerme sobre tu lado izquierdo y con los pies sobre una almohada pues la vena cava se encuentra del lado derecho y al acostarte sobre el otro lado alivias la vena del peso del útero y la presión sobre ella es menor.
  • Procura permanecer en el peso recomendado.
  • No permanezcas mucho tiempo sentada o parada.
  • Levanta los pies y las piernas en cada oportunidad que tengas para descansarlas.
  • Trata de no cruzar las piernas cuando estés sentada.

Las várices pueden provocar comezón y dolor pero por lo general son inofensivas a corto plazo. En caso de que empeoren deberás esperar al término de tu embarazo para comenzar con un tratamiento. Por lo general suelen mejorar después de un par de meses después del parto pero aun así es aconsejable que sigas llevando a cabo los consejos arriba escritos.

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