Una mejor alimentación

Lo mejor para ti y tú bebé.

Ese alimento que más cerca esté a lo natural es siempre lo mejor para ti y el bebé.

Tú objetivo o meta es comer la mejor calidad antes, durante y después del embarazo.

Así que cuando compres en el súper, elige productos frescos como frutas y verduras de temporada, que son más baratos y están mejor conservados que los importados o los que son fuera de la estación.

Rechaza la fruta o la verdura que esté “pasada” o muy madura o dura. En relación con las carnes y pescados, procura comprar en el mejor lugar, para evitar enfermedades.

Si es posible, acércate a los productos orgánicos, sin pesticidas ni hormonas (que se usan en la ternera y el pollo de tipo industrial).

Acostumbra a leer las etiquetas para detectar si tienen algún ingrediente genéticamente modificado, pues mientras no terminen las investigaciones de los transgénicos, por seguridad evítalos durante tu embarazo.

La harina y el azúcar blanca ya no tienen lo bueno, y sólo contienen calorías en exceso y están demasiado refinadas.

Procura ingerir pan y harina integral, en lugar de los productos refinados supuestamente enriquecidos, porque lo bueno que tenían –el salvado y el germen de trigo— contiene muchas vitaminas y minerales, siempre sanos para todo mundo.Recuerda, lee siempre las etiquetas de los paquetes de comida y observa que entre más arriba de la lista esté un ingrediente más cantidad hay del mismo.

Pon atención, porque el azúcar suele tener diversos nombres y puede aparecer varias veces en la misma lista.

Congela siempre las verduras, ya que en momentos que no puedes ir de compras, son un buen sustituto.

Como se dijo antes, los enlatados no son recomendables, con excepción del tomate triturado y el pescado tipo sardina.

El salvado es posiblemente algo innecesario para ti, en situación de embarazo normal, aunque ayuda contra el estreñimiento.

Sin embargo, el germen de trigo contiene muchas vitaminas y minerales, buenos para ti.

El germen tiene la característica crujiente, tiene un sabor parecido a la nuez y se puede añadir a las ensaladas y bocadillos que prepares, además de los platos cocinados.

Suele estar disponible y a bajo costo en las tiendas de nutrición y de comida orgánica.

Siembra buenos hábitos alimenticios.

Tu embarazo es un buen motivo para cambiar de hábitos.

Es muy posible que la reestructuración de algunos de ellos implique un esfuerzo adicional.

El sentido común será tu mejor herramienta para seleccionar los alimentos más adecuados.

Considera que debes mantener una disciplina que te ayude al propósito de mejorar tu alimentación, algo que no sólo te beneficiará a ti, sino a tu bebé.

Tal vez un libro de comida sana te pueda ayudar para realizar ricos platillos que harán más sana tu vida.

El hábito de picar alimentos nutritivos y comer pequeñas porciones más a menudo es lo mejor que puedes hacer.

Esto te beneficiará, incluso, después del embarazo.

Considera siempre llevar contigo fruta sin azúcar, barritas de frutos secos y bolsas de té sin teína, para que te alejes de los tés vespertinos con galletitas.

Si te es posible, también prepárate alimentos para la semana que puedas guardar, esto te ayudará a evitar tentaciones cuando no quieras cocinar y busques algo en el refrigerador.

Tira de una vez por todas, la comida chatarra que tengas en tu refrigerador o en tu alacena.

La comida vegetariana.

Se dice que el dejar de lado las carnes es un hábito muy sano.

Algunas personas han adoptado la comida vegetariana como una forma de vida, sin embargo, si tú decides asumir el vegetarianismo, considera que los requerimientos de cierto tipo de proteínas podrían incrementarse.

Necesitarás proteínas, vitaminas y hierro para satisfacer tus propias necesidades y las del bebé.

La vitamina B12 es también necesaria en el cuerpo en pocas cantidades, pero su ausencia podría generar anemia perniciosa, por lo que si no comes productos animales, lo mejor será que te proveas de suplementos con este componente.

Las plantas también te ofrecen proteínas, pero la combinación correcta de las mismas sería la única manera efectiva de sustituir de alguna manera aquellas que aportan las carnes, en especial las rojas.

De esta manera obtendrás los aminoácidos necesarios, que se hallan completos en las proteína animal.

El hierro debe formar parte importante de tu dieta, porque su presencia en los vegetales es escasa, además de que ciertas sustancias interfieren en la absorción del elemento en el cuerpo.

Si no comes ningún producto animal, el esfuerzo se redoblará para procurarte de los nutrientes necesarios como el calcio y las vitaminas B6, B12 y D, los cuales se encuentran en los lácteos.

Come bien sin gastar mucho.

Procura mantener una amplia variedad de frutas en tu refrigerador
Prepara platillos y mantenlos listos en el congelador
Come verduras crudas, al vapor, guisadas o a la plancha, o mételas en el horno.
Recuerda que si compras ensaladas, lávalas, aún cuando porten la leyenda de que están listas para comer
El horno de microondas es de gran ayuda, y no elimina nutrientes
Compra carne y pescado y congélalo en pequeñas porciones
Infórmate y busca apoyo cuando tengas dudas

Busca obtener las proteínas necesarias.

Los productos animales proporcionan todas las proteínas necesarias y de la calidad requerida para tu nutrición en tu embarazo.

Los aminoácidos esenciales en las proporciones correctas están ahí.

Los vegetales también contienen proteínas, sin embargo no están en las mejores proporciones, además de no ser de la mejor calidad.

Sólo una combinación correcta de los vegetales puede aportar los aminoácidos requeridos.

El ejemplo clásico es la combinación de frijoles y arroz, servidos en el mismo plato, o las ensaladas de arroz y maíz dulce con trozos de frutas.

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