¿Tu hijo ya es bilingüe?

El dominio de otra lengua les facilita el aprendizaje.

Son diversos los estudios aplicados a alumnos de preescolar que revelan que los niños bilingües desarrollan más habilidades que los monolingües. Y lo cierto es que el dominio de otra lengua les permite estimular sus interconexiones neuronales a temprana edad, lo que facilita el aprendizaje, no necesariamente relacionado al lenguaje, sino también facilita la ejecución de multitareas y, en consecuencia, un aprendizaje multicompetente.

Asimismo, es un hecho que, al aprender un segundo idioma en la infancia temprana, se estimulan aspectos sociales, intelectuales, lingüísticos, culturales y emocionales.

A los niños, en los primeros años de vida, se les hace más fácil aprender una segunda lengua porque tienen más sensibilidad lingüística y más plasticidad cerebral que un adulto, lo que les permite recibir mejor los distintos estímulos. Los sonidos provenientes de la pronunciación de los otros idiomas, por ejemplo, los relacionan inmediatamente con imágenes u objetos.

Los beneficios de aprender una segunda lengua son evidentes pero, ¿cuál es la mejor forma para aprenderla?

Distintas formas de aprender.

A la hora de enseñar un idioma es muy importante tomar en cuenta, primeramente, que los niños tienen distintas formas de aprender. Es por ello que se deben buscar diferentes maneras de cautivar la atención de los niños, ya sea a través de la música, dibujos, comunicación interpersonal (interacción con otros niños) o el uso de la tecnología; en definitiva, todo depende de la personalidad de cada niño.

Enseñar de acuerdo a la edad del niño.

Además del uso de materiales didácticos y recursos tecnológicos con los que se favorece el desarrollo de hábitos y actitudes positivas para aprender un idioma, es esencial que los maestros enseñen de acuerdo a la edad de sus alumnos. De esta manera, para niños de preescolar lo más efectivo es estimularlos con movimientos, canciones, juegos e ilustraciones; mientras que para los niños de primaria es mejor que aprendan a escuchar, hablar y a desarrollar el proceso de lectoescritura, mediante recursos tecnológicos y juegos.

Componente emocional.

Hay que considerar que en este proceso de aprendizaje de una segunda lengua también se requiere de un componente emocional. Es decir, los niños aprenden mejor si se sienten capaces, seguros y reconocidos, características que en el hogar deben inculcar los padres y en la escuela, los profesores. En este sentido, se debe crear un ambiente de confianza y de seguridad en el salón de clases que conlleve a que el niño pueda y quiera aprender.

Despertar el interés de los niños.

Otro aspecto muy importante es despertar el interés de los pequeños. Un niño se interesa más en lo que está aprendiendo cuando le parece significativo y funcional en su vida cotidiana, así que si está estudiando inglés será más sencillo porque el entretenimiento que está al alcance como muchos videojuegos, páginas de internet o películas, originalmente, están en inglés.

Elección de escuela.

Es importante elegir una escuela cuya metodología se base en el aprendizaje de un segundo idioma como si fuera la lengua materna, con dinámicas y actividades que faciliten su aprendizaje y basada en promover aspectos como las inteligencias múltiples, la inteligencia emocional y el uso de tecnología de vanguardia en el salón de clases, encaminándolos a ser niños multicompetentes con la capacidad de hacer frente a un mundo cada vez más globalizado y competido.

Si se conjugan todos los elementos anteriores, será fácil que un niño domine pronto un segundo idioma. Asimismo, se recomienda que primero aprenda a escuchar y hablar, para después aprender a leer y a escribir con las reglas gramaticales propias del segundo idioma.

Carlos Armando Ávila Cota
Consultor Pedagógico de Amco,
líder en investigación, desarrollo
e implementación de metodologías educativas
www.amco.me

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