Tu bebé y su salud

Molestias que pueden afectar a los recién nacidos.

En general un recién nacido suele disfrutar de una buena salud durante sus primeras semanas de vida. Sin embargo, su sistema inmunológico y sus órganos internos no están plenamente desarrollados, y se pueden presentar algunas molestias que pueden afectarlos desde pequeños.

Tu bebé y el estreñimiento

Los bebés que amamantan no suelen sufrir de las molestias del estreñimiento. La leche materna y sus componentes mantienen una óptima digestibilidad, manteniendo los intestinos activos. De lo contrario, los pequeños que se alimentan con biberón si pueden sufrir del estreñimiento, generalmente porque no reciben líquidos suficientes.

Si has decidido dar biberón a tu pequeño y éste presenta defecaciones duras, habrá que darle líquidos entre comidas, para mejorar la humedad de las deposiciones o si es menor a 6 meses, preparar las mamilas menos concentradas (agregar más agua).

Si esto no ocurre, y sus deposiciones no se multiplican, adminístrale jugo de frutas diluido dos veces al día. Si el procedimiento falla, habrá que consultar con el pediatra.

Diarrea y vómito

El sistema digestivo de los bebés es aún muy vulnerable, creando problemas leves de vómito y diarrea que suelen pasar pronto. El dar pecho a tu bebé puede prevenir este tipo de problemáticas gastrointestinales, al contrario de los bebés que se alimentan con biberón, y esto se debe a los anticuerpos benéficos que contiene la leche materna. Sin embargo, cualquier bebé puede padecer estas infecciones de vez en cuando.

Si tu bebé vomita todas las comidas en un periodo de seis horas o si defeca con una frecuencia inusual heces de poca consistencia, acuosas y verdosas, lo mejor es llamar de manera inmediata a tu médico.

Cuidado con la deshidratación. El mayor riesgo para los bebés cuando presentan vómitos o diarreas es la deshidratación o pérdida de líquidos. Entre los síntomas más comunes de este padecimiento se incluyen la boca seca, aparición de ojeras, depresión anormal de la fontanela, irritabilidad y aletargamiento, además de un sistemático rechazo a las comidas.

En este caso, será urgente contactar al médico.

El bebé amarillo (ictericia)

La ictericia infantil es una decoloración que presenta una apariencia amarilla en la piel del bebé y en el blanco de sus ojos (esclerótica), debido al exceso de bilirrubina en su sangre.

Es un trastorno frecuente en los recién nacidos, resultante de la descomposición normal de los glóbulos rojos.

En condiciones normales, la bilirrubina se procesa en el hígado y se excreta en forma de bilis a través de los intestinos. La ictericia aparece cuando la bilirrubina se acumula en la sangre porque el hígado de los recién nacidos no es capaz de descomponerla y eliminarla con la suficiente rapidez.

Los recién nacidos fabrican más bilirrubina que los adultos, ya que renuevan más a menudo los glóbulos rojos. El hígado de los bebés todavía se está desarrollando, y esa inmadurez no les permite eliminar la cantidad adecuada de bilirrubina de la sangre. Los intestinos de los recién nacidos reabsorben una cantidad demasiado elevada de bilirrubina antes de eliminarla a través de las heces.

Este problema suele aparecer en el segundo o tercer día de vida del bebé, y dura hasta diez días, cuando el hígado del bebé ha madurado lo suficiente para eliminar la bilirrubina sobrante de su cuerpo.

La ictericia suele desaparecer por sí sola, aunque si sus niveles son muy elevados, el bebé requerirá de la aplicación de una fototerapia, cuyo tratamiento consiste en la exposición controlada de rayos ultravioleta, los cuales descomponen la bilirrubina pigmentada en la piel.

Enfermedad hemolítica del recién nacido

Es una condición seria que se debe a la presencia excesiva de bilis en la sangre del bebé. Puede ser el resultado de la descomposición de un elevado número de células rojas, debido a la acción de anticuerpos cuando existe incompatibilidad entre los grupos sanguíneos de la mamá y el bebé.

Algunos de los síntomas más importantes son ictericia, palidez, inflamación del hígado y del bazo, y anormalidades sanguíneas. La trasfusión de sangre es la opción de tratamiento en este caso.

Algunos consejos adicionales:

El pequeño se sentirá mejor con un baño de agua tibia, así le ayudarás beneficiando su tránsito intestinal. Un masajito en la región abdominal puede ayudarlo en su sistema gastrointestinal. Considera que la estimulación anal con el termómetro y con supositorios no es indispensable. Hay que evitarlo en la medida de lo posible. Procura elegir aquéllas leches que beneficien la digestión de tu bebé.

A los seis meses, y según lo indicado por tu pediatra, podrás comenzar a darle purés de frutas y verduras, ricas en fibra. Controla los alimentos que estriñen, como el plátano, manzana sin piel, zanahorias o el arroz. La dosificación correcta de la leche de fórmula es muy importante, sigue las instrucciones de su uso.

Los problemas de tipo urinario

Cuando un bebé comienza a orinar con poca frecuencia, puede ser un indicativo de fiebre o de una obstrucción o infección del sistema urinario. Si observas que no moja los pañales después de dos horas, habrá que darle mucha agua.

En caso de que la situación persista, habrá que avisarle al médico.

Cuando su orina tenga un aroma muy intenso o presente un tono obscuro, podría ser un signo de falta de líquidos, por lo que deberás incrementar el número de veces que le das agua entre comidas. Si nada de esto resulta, acudir con el pediatra es la opción.

La infección del oído (otitis media)

La aparición de los resfriados estará a la orden del día, y estos resfriados pueden causar mayores problemas como la aparición de una infección en el oído llamada otitis media, la cual es una infección que aparece detrás del tímpano.

El bebé contagiado de resfriado presentará este problema debido a la amplia variedad de virus y bacterias presentes en el medio ambiente.

Las bacterias suelen recorrer las trompas de Eustaquio hasta llegar al oído medio, principalmente en los bebés que normalmente están acostados, aspecto que facilita el paso de las bacterias.

La inflamación de las membranas mucosas de las trompas de Eustaquio (en ambos oídos) atrapa dichas bacterias en la parte media, donde se multiplican.

Fiebre alta, diarrea, llanto y secreciones auditivas, son parte de los síntomas de la otitis media. Hay que avisar al médico de inmediato, quien examinará al bebé para confirmar el diagnóstico y descartar la posibilidad de meningitis, que tiene síntomas semejantes.

No te preocupes, el médico sabrá que hacer, y este tipo de infecciones son fáciles de tratar con antibióticos.

El bebé con fiebre

La fiebre es una señal que indica que el cuerpo del bebé lucha contra una infección. El proceso defensivo de incremento de temperatura ayuda a fortalecer las defensas. Apóyate con un termómetro y verifica su temperatura. Después de pasados unos veinte minutos repite la operación y observa las probables variaciones, anotando las lecturas. Si la temperatura de tu pequeño sube pero es ligera la variación, tu bebé está combatiendo una infección menor, la cuál será eliminada en un par de días. Sin embargo, lo mejor es que no te confíes y llames al médico.

En caso de que la temperatura continúe ascendiendo, si tu bebé está caliente o si presenta algún otro signo anormal, como adormilamiento (letargo), vómitos o diarreas, es muy importante no perder más tiempo y acudir a urgencias o con tu pediatra.

Estrategias adicionales que pueden servirte:

Recuerda, amamantar a tu bebé fortalece sus defensas. La leche materna contiene sustancias llamadas anticuerpos que ayudan a protegerlo.
La mejor posición para alimentar a tu bebé con biberón es la posición casi vertical. Esto evita que la leche se introduzca en las trompas de Eustaquio.
Retira el biberón después de que terminó de comer.
Aleja a tu pequeño de fuentes de humo y polvillo, porque se incrementa la posibilidad de infecciones respiratorias y de oído.
No olvides las vacunas necesarias.

Es momento de llamar al médico

Los papás primerizos suelen manifestar ansiedad y angustia cuando se presentan problemas de salud en su bebé. Con el tiempo aprenderán que se presentarán dolencias y molestias menores frecuentes que encontrarán la solución; pero se presentarán algunas situaciones que serán indicadores o focos rojos y habrá que llamar al médico.

Tal vez se presenten ocasiones en las que como mamá no sabrás qué hacer, y te sentirás insegura de llamar al médico innecesariamente, al tiempo que tu preocupación se incrementa. No corras riesgos y llama al médico, es mejor hacerlo si se presentan algunos de los síntomas que te anotamos, o si tienes razones para considerar que la salud de tu bebé está en riesgo.

También llama si:

  • Se presentan convulsiones.
  • No despierta.
  • Presenta alguna erupción inusual.
  • Se observa que presenta molestias en cuello, cabeza u oídos.
  • Presenta silbidos o una tos fuerte y seca, o respira con dificultad
  • Tiene alta temperatura o muy baja
  • Parece que está deshidratado
  • Se le nota con desánimo y está llorón
  • Vomita continuamente (no sólo la comida)
  • Rechaza el alimento

Los cólicos del bebé

Es muy común que los bebés sufran de cólicos. Cuando un chiquito llora mucho y no se observa ningún problema médico (infecciones u otros problemas) puede ser que tu bebé esta sufriendo de cólicos.

Aunque es un problema que presentan casi todos los bebés, la diferencia radica en el grado de intensidad de los mismos. Es interesante observar que los cólicos aparecen al final del día, y el bebé pareciera dejar de ser un ser maravilloso y pasa a ser algo difícil de manejar, sobre todo cuando grita por las noches.

Ciertas investigaciones procuran indagar sobre las causas de este padecimiento, y se considera que se pueden deber a la inmadurez del sistema digestivo en los recién nacidos. Algunos otros estudios señalan que los bebés que sufren de cólicos son hijos de aquellas madres que, durante el embarazo, presentaron de manera especial ansiedad.

El bebé que sufre de un acceso de cólicos, recoge sus piernitas hacia el vientre o se estira completamente en un intento de aliviar los calambres intestinales y los gases. El dolor que sienten los hace llorar con fuerza.

No es mucho lo que podrás hacer si tu bebé presenta estas molestias, salvo armarte de paciencia hasta que su molestia desaparezca. A veces los masajes en su barriguita pueden ayudarle a aliviar su incomodidad, y también puede ser de utilidad el colocarlo boca abajo, encima de una toalla caliente, o poner una toalla caliente debajo de su barriga.

Otras maneras de ayudarlo a sobrellevar la molestia son darle pequeños paseos, colocarlo en tu regazo boca abajo, darle masajitos en su espalda o darle su chupón.

En realidad ayudar a tu bebé cuando se presenta un cólico es cuestión de experiencia, observación y experimentación sobre lo que puedes hacer, identificando factores desencadenantes y siendo amorosa y comprensiva. Claro, nunca dejes de lado la consulta con el médico.

Ayudará mucho el cuidar de ciertos factores:

  • Una buena técnica de alimentación (de acuerdo a los consejos de un especialista en lactancia).
  • Ayuda a tu bebé a eructar.
  • Identifica posibles desencadenantes alérgicos en la dieta.
  • Aprende a identificar sus necesidades y deseos.
  • Evita la cafeína y el chocolate en tu dieta, mientras des pecho.
  • Además de las nueces, elimina los productos lácteos de su dieta.
  • Evita comidas que lo pueden irritar, picantes o condimentadas.
  • Ten listo un biberón adicional, puede ser bueno para algunos bebés cambiárselo.
  • Algunos alimentos o medicamentos que ingieres lo pueden estar afectando.
  • Verifica que el biberón no tenga orificios muy grandes, para evitar una alimentación muy rápida o excesiva.
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