Tu bebé y la época de calor

Cuidados y recomendaciones.

Tu bebé recién nacido tiene necesidades especiales para su atención; como aún se está adaptando a la vida extra-uterina, es necesario que consideres que a menor edad gestacional al nacer o cronológica, mayor cantidad de líquido en su composición corporal; su centro termo-regulador no es eficiente al 100% por lo que es necesario cubrirlo para garantizar temperatura normal.

La temperatura normal de un bebito es de entre 36.5 y 37.5 ° centígrados (tomada en la piel axilar ), por lo que te recomendamos verificarla dos veces al día. La principal fuente de líquidos es la leche materna, y las diarreas, vómitos, fiebres o temperatura exterior alta, que dan lugar a pérdidas que deben reponerse.

La mayor parte de los receptores de temperatura en tu bebé recién nacido se localizan en la cabeza, principalmente la cara, por lo que las corrientes de aire en la cara, si son calientes, pueden disminuir su temperatura corporal, por el contrario, si son frías, la elevan.

Es necesario que verifiques su temperatura cuando menos 1 a 2 veces al día, de preferencia axilar; dejar el termómetro en su sitio de 4 a 5 minutos y leerla; si está en el límite inferior o por abajo: abrazarlo piel con piel; si está en el límite superior o por arriba: descubrirlo, darle un baño con agua fresca o aplicarle en todo el cuerpo compresas húmedas con agua fría de la llave.

La lactancia materna es una única fuente de alimentos para el neonato durante 4 a 6 meses; si el volumen producido no es suficiente, debe complementarse con fórmula.

Lo podrás saber con la ganancia de peso/talla del bebé, los volúmenes y frecuencia urinarios y la consistencia de las evacuaciones, entre otros signos. La falta de líquidos, exceso en las pérdidas, o temperatura ambiental muy elevada, requerirán que le administres agua suficiente u otro tipo de soluciones (Suero Vida Oral), que puedes obtener en una clínica u hospital y bajo vigilancia del personal de salud.

Existen muchas manifestaciones clínicas que nos pueden alertar sobre la condición de hidratación de tu bebé: la fiebre (la llamada “fiebre de sed”, que es reflejo de deshidratación), suele esta irritable, con llanto persistente, “busca” que comer, pero se cansa fácilmente y no continúa, disminuye el volumen y frecuencia urinarios, puede presentar indiferencia o, en caso extremo, caer en estado de coma y aún presentar convulsiones.

Los padres en ocasiones cometemos errores o inconsistencias en el cuidado de nuestros hijos, no les hidratamos en época de calor, con el pretexto de “solo es un ratito”; los dejamos encerrados en el coche expuestos al calor, con las ventilas solo un poco abiertas, los mantenemos muy cubiertos con frazadas gruesas, de lana y en espacios muy reducidos con poca ventilación (como los “moisés” de vinil o plástico), los exponemos al sol directo, sin filtros ni protección de la piel cuando estamos en balnearios o en la playa y en especial sin cubrirles la cabeza.

El concepto de “golpe de calor” prácticamente no se observa en los recién nacidos, no así el de “insolación” en el que se ha expuesto a los rayos solares por tiempo prolongado (no se ha determinado con certeza cuanto es “tiempo prolongado”), sin hidratación frecuente y, desde luego, la deshidratación que ha sido abordada líneas arriba.

Como recomendaciones en esta venidera época de calor: vístelo con ropa ligera, de algodón; protege su piel con bloqueador o filtro solar; hidrátalo frecuentemente con agua. Verifica que su temperatura se encuentre en los límites normales, y no dejes de buscar asistencia en unidades de salud en caso de apreciar signos de alarma.

Dr. Raúl Vizzuett Martínez
Especialista invitado
Médico Pedíatra, Neonatólogo
Teléfonos: (+52-55) 5524 0335 (previa cita)

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