Tercer Trimestre

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En la Recta Final.

Seguramente tus deseos de tener a tu bebé en los brazos son cada vez más intensos. Es posible que experimentes ansiedad, que también puede resultar un proceso agotador. La ansiedad que surge está provocada por cambios en el metabolismo producidos en el cerebro.

Cada etapa tiene cambios interesantes, en la primera es el cansancio general, la euforia, el optimismo; el vigor en el segundo, y la ansiedad en la tercera.

Los cambios físicos

El bebé crece con rapidez. Tal vez por las noches no dormirás muy bien y requerirás de mayor tiempo de descanso, las siestas durante el día son más comunes. Puedes tener algunas molestias al caminar debido a que los ligamentos se dilatan y ceden. Cuando el bebé (en estado fetal) esté más hacia la pelvis, se evitará que pierdas el aliento fácilmente, porque la presión en el diafragma se reducirá.

Cambios respiratorios

Debido a que tu diafragma está limitado en su movimiento por el crecimiento del bebé, tu respiración será más profunda y cada respiración absorbe más aire, mejorando la mezcla de gases y un consumo más eficiente del oxígeno.

La ventilación se incrementa en su índice, de los 7 litros normales a los 10, lo que significa un aumento del 40%, sin embargo, tus necesidades de oxígeno sólo son 20% mayores, por lo que la hiperventilación es común, exhalando más dióxido de carbono.

Durante el trimestre, el reducido nivel de CO2 en la sangre provoca falta de aliento, lo que puede ser incómodo para ti. El alivio a esta molestia llega cuando el feto se encaja en la pelvis, mientras lo mejor es que te sientes inclinada moderadamente hacia atrás cuando puedas, evitando actividades físicas excesivas.

¡Cuídate!

El peso extra y los dolores de espalda pueden hacerte sentir cansada a medida que el tercer trimestre avanza. Como te mencionamos antes, es posible que no puedas dormir bien durante las últimas semanas por la falta de comodidad en la cama. Por ningún motivo tomes pastillas para bebé, porque también afectarán al niño (a). Mejor tómate el tiempo para todo y procura descansar.

Los tiempos que te queden libres aprovéchalos para tomar descansos, disfrutando de un momento de relajación y calma. Aliméntate lo mejor posible, consume mucha verdura y frutas, e ingiere dos litros de agua diarios. Es probable que vayas más seguido al baño o, por el contrario, sufras de estreñimiento.

Revisiones prenatales

Considera que el número de revisiones en las que estarás inmersa durante este último trimestre, aumentarán por la necesidad de que los médicos tengan la certeza de que todo va bien (ecografías, controles de los latidos del corazón del bebé, mediciones hormonales, etc.).   Así que mantén la calma y toma en cuenta que todo esto es para bien.

En cada momento serás informada de lo que deberás hacer y lo que deberás evitarás; el por qué y para qué. En esta etapa las pruebas no son invasivas del útero, como las que te practicaron durante el primero y segundo trimestre.

Entre las pruebas adicionales que se requerirán, se incluyen el análisis de la orina, de la tensión arterial, además de un examen de tus manos para verificar si hay hinchazón.

Finalmente, las visitas al consultorio prenatal serán más frecuentes a partir de la semana treinta y seis, hasta el día del parto, a diferencia de los primeros meses.

Tener lo esencial para el bebé

El bebé está a punto de llegar, y ya habrás acondicionado un espacio para él; su habitación estará lista y ya tienes todo lo necesario para vestirlo, además de lo esencial para ese momento (juegos de cama, pañales y artículos para cambiarlo). Prepárate hacia el final del tercer trimestre, nunca se sabe si llegará antes de lo pensado.

Momentos de incertidumbre

Es probable que a medida que se acerca el momento, los nervios, la ansiedad o las falsas alarmas, podrían no dejarte lo suficientemente tranquila.

  • Si visitaste el hospital donde decidiste dar luz, estarás más tranquila de conocer sus instalaciones y al personal. Si decidiste tener al bebé en casa, todo estará más que listo para la bienvenida.
  • Tal vez se te ocurra pensar que estás de parto, y no sea así. Esto suele pasar porque es un poco inexacto conocer el dato preciso del momento en que nacerá tu bebé. Lo mejor será llamar al médico, a la comadrona o a la unidad especializada por si te surgen dudas al respecto.
  • Notarás que se presentarán las contracciones de Braxton Hicks más continuamente.
  • Es muy probable que haya momentos en que te sientas realmente cansada, pero, sin embargo, no puedas descansar bien.

 

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