¡Tengo un bebé mordelón!

¿Por qué mi hijo muerde a los demás?

Al irse formando la personalidad del hombre, la primera secuencia en desarrollarse se relaciona con la zona erógena de la boca; a esta fase se le conoce como Oral y la edad en la que se presenta es desde el nacimiento hasta aproximadamente 1 año 6 meses o más.

Las principales zonas erógenas son: la boca, los labios y la lengua. No hay que considerar anormal la mordida dentro de los tres primeros años!

El bebé usa los labios para obtener placer, no solo para alimentarse, ya entrenados los labios, introduce su dedo pulgar o cualquier objeto en la boca, con ello obtiene placer, tenga hambre o no.

Algunos de los niños que muerden se encuentran en una etapa en la que se comportan como si fuera el centro de atención, etapa egocéntrica sienten que el mundo gira a su alrededor e intentan manipular con sus acciones a los adultos.

Razones por las que puede ser un bebé mordelón.

Exceso de energía

Muchos niños pequeños tienen un exceso de energía sin descargar y en ocasiones encuentran en la mordida una forma de liberar ese excedente, suelen estar acompañadas de risas y movimientos pendulares de cabeza y tensión en brazos y cuello.

Molestias en las encías

Algunos niños están molestos por demás con sus encías y necesitan morder para calmarse.

Desear llamar la atención

En ocasiones quieren hacerse entender y al no contar con expresiones fonéticas suficientes, recurren a la mordida para hacerse notar intentan así llamar la atención tanto de un adulto como de otros niños.

Manifestación de amor

Las mordidas suelen ser manifestaciones de amor y no de agresión y es importante que así se lo tome, ya que las impresiones que recibe de los que lo rodean en relación a sus acciones, le quedan registradas y son las que lo modelan.

Sentimiento de apropiación

A través de la mordida, los niños intentan por lo general apropiarse un poquito de ese otro al que ellos quieren y el impulso por conocer y apropiarse, lo llevan a esta actitud, como cuando comenzaron chupando todo lo que había a su alrededor, ya que la boca es el primer vehículo a través del cual conocen el mundo.

¿Qué debo hacer?

Ante todo debes mantener la calma. Luego debes corregirlo acercándote a él, no a los gritos desde otro lado, con un tono contenedor y con una actitud de comprensión y escucha. Además trata de propiciar el diálogo corporal, con una mirada de los ojos tierna y no de enojo. Recuerda de corregirlo diciendo pocas palabras que expresen que si quiere jugar con el otro debe tocarlo o mirarlo, que puede en vez de morderlo abrazarlo o mirarlo, que si quiere algo para morder que tome o pida un juguete, una fruta o un pedazo de pan. Que a los otros niños y a los papás les duele su mordida, mientras que a los juguetes u objetos no.

¿Qué es lo que no debo hacer?

Lo que no debes hacer es quejarte de su comportamiento frente a él, ni tampoco pegarle o castigarlo. Recuerda que tampoco debes corregirlo a los gritos, menos aún desde otro lugar. Tampoco debes dejar que te muerda o muerda a otras personas sin decirle nada, como si nada estuviera pasando.

Si ponemos toda nuestra atención sólo en si muerde estaremos sin querer remarcando esta actitud y no otras que son más aceptadas. Pero si mostramos comprensión, si le damos otras posibilidades de hacer, irá canalizando esa energía que pone en la mordida en hacer otras cosas y entonces será positivamente canalizada y no quedará el resabio de una mala acción, sino por el contrario toda la vitalidad estará encauzada a lo creativo.

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