¡Tengo gripa!

Cuando se está embarazada, un simple resfriado o una gripa, dos enfermedades benignas que normalmente combatimos en dos o tres días con reposo y medicamento, pueden resultar bastante desagradables. Por un lado, no se debe tomar la medicación a la que normalmente se acude. Por otro, este tipo de dolencias suelen durar más de lo habitual porque nuestro sistema inmunológico suele funcionar más lentamente con el fin de proteger al bebé del rechazo inmunológico.

Consejos:

  1. Actuar tan pronto como se detecta el primer síntoma de gripe o resfriado. Guardar reposo de inmediato o cuidarse de forma extrema: aumentar las horas destinadas al descanso, ingerir bebidas calientes, abrigarse bien, etc.
  2. Ingerir una gran cantidad de líquidos. Cuando se está resfriado o se tiene gripa, el cuerpo pierde una gran cantidad de líquidos a causa de la fiebre, las continuas secreciones nasales y los estornudos. Se han de reponer ya que de lo contrario se podría sufrir una deshidratación.
  3. Por la noche o cuando se recueste para descansar, procurar mantener la cabeza ligeramente levantada. Resultará más fácil respirar.
  4. Comer como de costumbre. A pesar de la gripa o resfriado, el bebé necesita su dosis diaria para seguir creciendo. Se debe obligar a comer aunque no se tenga apetito.

Remedios para aliviar los síntomas:

  • Ingerir caldo de pollo así como otros líquidos calientes y zumos, especialmente de cítricos. Así repondrá los líquidos perdidos más rápidamente.
  • Si se presenta fiebre, ducharse con agua fría o frotar el cuerpo con una esponja mojada en agua tibia. Si a pesar de todo la fiebre alcanza los 39 grados, avisar al médico de inmediato.
  • Hacer gárgaras con agua salada. Disolver una cucharadita de sal en 220 ml de agua y calentarla como si se tratara de un té para aliviar la sensación de malestar en la garganta.
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