Se inicia el parto: primera etapa

El punto culminante.

El inicio del proceso del parto es el punto culminante de varios meses de preparación en los que tu bebé maduró lo suficiente para ver la luz. La primera etapa se inaugura con las contracciones y el dolor de las mismas, proveniente de la dilatación del útero y del adelgazamiento del cérvix. El médico o la comadrona examinarán la dilatación completa del cuello del útero.

Lo que ocurre en el parto. La determinación clara del momento del parto no es algo sencillo de determinar, pues suele cambiar de una mamá a otra. Existen algunos síntomas clásicos como las contracciones y el debilitamiento del cuello uterino, además de la rotura de membranas, que son señales del inicio del parto.

Cuando el parto comienza realmente la naturaleza de las contracciones cambia. Dichas contracciones son rítmicas y dolorosas, produciéndose a intervalos regulares. Son incontrolables y no cesarán hasta el nacimiento del bebé.

Al principio las contracciones pueden durar entre treinta y sesenta segundos. En su fase más activa, las contracciones pueden durar hasta noventa segundos, a intervalos de entre 2 y 4 minutos.

Cuando los músculos uterinos se contraen experimentarás calambres en el bajo vientre, y esto se debe a que al músculo uterino le hace falta oxígeno por la compresión de los vasos sanguíneos. El cuerpo requiere de muchas energías para movilizar al útero, cuyas dimensiones son muy grandes.

Como te decíamos antes, a pesar de que hay ciertas características comunes a todas las mamás que pueden dar un aviso más o menos confiable de que el parto ha llegado, lo cierto es que puede haber variaciones y experiencias diversas. Los dolores pueden ser distintos en cada caso, y los calambres pueden ser de distinta intensidad.

Los calambres y los dolores de espalda suelen ser los signos más comunes y característicos que pueden compartir un número más amplio de mujeres. Sin embargo, algunas pueden vivir dolores más intensos y persistentes en la espalda. Este malestar presenta características más o menos generales como un dolor que atraviesa por el abdomen y se intensifica poco a poco. En ese momento puedes sentir un endurecimiento y encogimiento del músculo uterino.

Creerás que las contracciones se alargan, se hacen más intensas y son más frecuentes; pero, en realidad pueden variar: de una contracción fuerte a una débil, de una con larga duración a una corta, etc.

Dilatación del útero. El cuello uterino es la parte baja del útero, localizado en el área superior de la vagina, y mide aproximadamente dos centímetros de largo. El canal cervical atraviesa el cuello uterino, permitiendo que la sangre de la menstruación y el nacimiento de un bebé pasen de la matriz (útero) hacia la vagina.

Las últimas semanas antes del embarazo las hormonas lo suavizan, pero por sus características es necesaria una importante carga de contracciones en la etapa inicial del parto para dilatarlo y debilitarlo. El cuello del útero (cérvix) se dilatará alrededor de cuatro centímetros en una primera fase (latente) y alcanzará los ocho centímetros (fase activa). El dolor que sentirás se incrementará a medida que se dilate. El cérvix se abre entonces totalmente para permitir el paso de tu bebé.

Se rompen las membranas. En la llamada “rotura de aguas” las membranas del saco amniótico se rompen sin dolor alguno durante el parto. Dicha rotura ocurre comúnmente hacia el final del parto. El líquido fluye a chorro o lentamente, dependiendo de la localización de la rotura, y de si la cabeza del bebé obstruye el paso.

Normalmente, si las membranas se rompen cerca de la fecha prevista para el parto, éste seguirá al poco tiempo. Sin embargo, también es posible que se retrase el parto si el bebé no está en una posición adecuada o si viene con una presentación distinta a la común. Cuando los retrasos se suceden, los médicos recomendarán un parto inducido.

De la duración del parto. El lapso de duración del parto puede variar, aunque se tiene registro de que las mujeres primerizas pueden tardar de doce a catorce horas; después del primer bebé esta cantidad se reduce significativamente a siete horas aproximadamente.

Cuando el parto dura más de doce horas, seguramente tu médico buscará las causas y es probable que intervenga. Asimismo, la primera etapa del parto se puede dividir en tres partes adicionales:

Latencia. Es una fase larga, con una duración de ocho horas para las mamás de primera vez. Si estás en esta situación, sentirás las contracciones con una frecuencia e intensidad crecientes, pero no muy dolorosas. Durante esta fase procura ahorrar energías, ya que tu cuerpo apenas se prepara para las siguientes fases, que exigirán mucho de ti.
Actividad. La siguiente fase se considera como activa, y es más corta que la anterior; durará de tres a cinco horas, y las contracciones se vuelven más dolorosas. Es probable que sientas deseos de un calmante.
Alumbramiento. Es la última de estas tres fases, es corta de duración pero es intensa (dura menos de una hora); puede ser muy dolorosa y precede el momento en que tu bebé verá la luz.

El momento del tránsito. Esta fase es considerada como la más intensa. La “transición” transcurre entre contracciones que duran hasta noventa minutos, con intervalos de apenas unos treinta a noventa segundos. En este momento el relajarte puede ser muy difícil; sentirás incomodidad y un fuerte deseo de empujar, aunque debes evitarlo hasta que se confirme que la dilatación es completa. Sentirás enojo o deseos de abandonar, pero es sólo el preámbulo a la llegada de ese hermoso ser que ha crecido dentro de ti, el bebé verá la luz dentro de muy poco tiempo.

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