Relatos maternos

Ayudan a los hijos a construir sus expectativas de vida.

Un estudio, realizado por investigadoras de dos universidades norteamericanas a un total de 42 familias con hijos en edad de preescolar, ha revelado que las madres cuentan a los niños experiencias pasadas de manera más emotiva que los padres. Este hecho ayuda a los pequeños a elaborar y hablar de sus propias experiencias, sin importar del tipo que sean, lo que redunda en su bienestar emocional.

Aunque el habla no es normalmente analizada desde la perspectiva del género, un nuevo estudio publicado en la revista de Springer, Sex Roles, ha revelado la existencia de sutiles diferencias entre los sexos en lo que a la habilidad para contar historias se refiere.

La investigación, llevada a cabo por Widaad Zaman, de la University of Central Florida y su colaboradora, Robyn Fivush, de la Universidad de Emory (ambas en Estados Unidos), analizó cómo estas diferencias de género presentes en los progenitores pueden influir en el desarrollo emocional de los niños. Investigaciones anteriores en este campo habían concluido que el hecho de que los progenitores rememoren hechos acaecidos con sus hijos, permite a estos interpretar las experiencias y entretejer el pasado, el presente y el futuro.

Por otra parte, estudios previos también han proporcionad pruebas de que los padres elaboran menos las historias cuando hablan a sus hijos que cuando las cuentan a sus hijas. El análisis incluyó la observación de las formas en que ambos padres contaban las historias, y la medida en que los niños participaban en estas narraciones según estas se desarrollaban.

De esta forma, pudo constatarse que las madres elaboraban más las historias contadas a sus hijos que los padres. Al contrario que estudios anteriores, la investigación no halló diferencias en el grado de elaboración de los relatos, en función del sexo de los hijos. En general, señalan las autoras del estudio, las madres tendieron a incluir términos más emotivos en las historias que los padres. Estos términos les eran explicados a los niños, además de discutidos con ellos. Este compromiso narrativo aumentado tiene el efecto de comunicar a los pequeños la importancia de la versión materna de la historia, así como la perspectiva y los sentimientos de la madre sobre la experiencia.

El hecho puede reflejar el esfuerzo de la madre por intentar ayudar a sus hijos a lidiar con las emociones difíciles, sobre todo las derivadas de experiencias negativas. Las investigadoras sostienen que, a través de esta interacción mayor con el niño, las madres ayudan a sus hijos –más que los padres a elaborar y hablar de sus propias experiencias, sin importar del tipo que sean. Todo ello se relaciona con un mejor bienestar emocional.

Las especialistas concluyen que estos resultados son interesantes, y un primer paso necesario para una mejor comprensión sobre cómo los progenitores socializan los roles de género con niños y niñas, a través de narraciones del pasado, y cómo las niñas y los niños pueden entonces incorporar estas funciones en sus propias narrativas y en sus propios vidas.

tad.org.mx

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