Quemaduras

Manejo de primeros auxilios en quemaduras.

La población infantil es un sector vulnerable de sufrir accidentes relacionados con el fuego, por lo que nos puede resultar de utilidad saber un poco más, con el fin de prevenir y salvaguardar la vida de nuestros niños y niñas.

Un tercio de las quemaduras suceden en un sector infantil de entre los 2 y 6 años de edad y es importante conocer algunos detalles al respecto, para saber qué podemos hacer en el caso de alguna eventualidad.

La piel protege del medio ambiente y funciona como regulador térmico.

Las dos capas de la piel

La epidermis, que es la más superficial, compuesta de tejido no vivo, y la dermis, un tejido vivo que produce colágeno y elastina para la epidermis; tiene glándulas, vasos y terminales nerviosas.

Las quemaduras tienen una zona de hiperemia en la que los vasos se dilatan; una zona de lesión al centro, en que las células sufren daño, el cual puede ser reversible; y una zona de necrosis al centro de la lesión, donde el tejido está irreversiblemente dañado.

Para que puedas evaluar una quemadura, considera tres aspectos.

La extensión, importante porque a mayor dimensión, mayor riesgo de deshidratación e infecciones; la profundidad, que se clasifica como de primer grado cuando sólo afecta la dermis, y se identifica por la piel roja; de segundo grado, cuando la epidermis tiene necrosis y la dermis se lesiona, formando una ampolla; y de tercer grado, en que la necrosis abarca toda la profundidad de la piel y tejidos subyacentes, tiene apariencia carbonizada.

La fuente de la quemadura amerita que tomes en cuenta lo siguiente.

Cuando el accidente ocurre al tocar corriente eléctrica, la afectación es poco extensa pero profunda y afecta órganos internos; cuando es por algún químico, se extiende rápidamente y reacciona de forma violenta con el agua; si ocurre por el derrame de líquidos calientes, el accidente afecta grandes extensiones.

Por último, el fuego directo puede afectar las vías respiratorias.

Como padres, podemos realizar algunas acciones que pueden prevenir, atenuar o evitar estos accidentes en nuestros bebés.

A continuación te damos algunas sugerencias muy útiles.

Lo primero es siempre retirar al pequeño de la zona de peligro.

Ya en un lugar seguro, identifica los signos de afectación y las vías respiratorias; en accidentes por fuego, el calor lesiona tejidos respiratorios y pone la vida en peligro.

Deberás sospechar cuando hay labios morados, ruido al respirar y voz ronca, lengua hinchada, flemas carbonizadas o quemadura en pestañas y vibrisas (pelos de la nariz).

Ante quemaduras de primer grado retira la ropa y joyería alrededor de la zona afectada, y ponla en contacto con abundante agua fría (no hielo) para limitar la hiperemia; lo antes posible, contacta con un médico y no apliques remedios caseros, ya que puedes causar un mayor daño.

En quemaduras de segundo o tercer grado, además de lo mencionado, cubre la herida con una gasa.

No intentes despegar la ropa adherida a la piel y no rompas las ampollas que se han formado.

Debes llevar a tu niña o pequeño a un hospital en caso de:

  • Sospechar una lesión en vías respiratorias.
  • Quemaduras por electricidad o químicos.
  • Pérdida de conciencia, respiraciones rápidas, pulso débil, náusea y/o vómitos, fiebre o debilidad.
  • Quemaduras de tercer grado.
  • Quemadura de segundo grado mayor a 5 cm, o que involucre carita, manos, nalguitas o genitales.
  • Edema o inflamación excesiva de la zona lesionada.
  • Palidez o cianosis del resto de la extremidad.

Dr. Pedro J. Cullen

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