¿Qué significa para un hombre ser papá?

Uno de las primeras encrucijadas a las que se enfrenta el hombre al plantearse la idea de convertirse en padre es, precisamente, revisar cómo ha visualizado la idea de “ser padre”  a lo largo de su vida. En este sentido, es evidente que estas ideas provienen de la figura paterna que él mismo haya tenido; por lo que, desde el punto de vista emocional, está estrechamente ligado a la relación que tenga o haya tenido con su padre. A partir de ahí es cuando podrán verse sentimientos y críticas de todo tipo, como pudieran ser admiración, felicidad o, incluso, miedo, por poder parecerse o no a su propio padre.

El punto decisivo es que, al querer ser padre, da un paso definitivo hacia delante en su vida, ya sea para parecerse o para ser opuesto, en cierta medida, a su  padre, pero podríamos decir que, en cierto sentido, decide “dejar de ser hijo”, para convertirse en padre.

Algo importante que vale la pena hacer notar es que el hombre que decide ser padre es porque “algo” bueno reconoce a su propio padre; de otra forma, difícilmente tomaría el riesgo de parecerse a él. Probablemente es por esto que a veces un hombre que haya tenido una mala relación con su padre decida acercarse de nuevo a él para revisar su relación, en vista de su próxima paternidad.

Asimismo, a  diferencia de la mujer, quien pasa todo el tiempo en un estrecho vínculo físico con el bebé a lo largo del embarazo, el hombre tiene una relación física más indirecta a partir de la madre; no obstante, tiene una relación directa con la idea y la fantasía de ser padre; el padre piensa a futuro, en cómo será su hijo, cómo será él como padre;  desde el embarazo comienza a construir un futuro.

Para la madre la maternidad esta sucediendo en el instante en que está embarazada; para el padre la paternidad es algo que va a suceder cuando su hijo nazca. Para la madre el hijo es una parte de sí misma mientras que para el padre el hijo es alguien en quien va a depositar y proyectar aspectos propios a lo largo del tiempo. Y, tal vez, sea ésta una de las razones por la que el papá le da tanta importancia a la planeación, a la disciplina y a las consecuencias; mientras que la mamá suele relacionarse con los hijos de una forma más inmediata y, en ciertos casos, más permisiva.

Si bien es cierto que los padres ayudan a formar muchas partes de la personalidad de sus hijos, también es cierta la fórmula inversa. Los hijos desde el momento en el que se decide tenerlos comienzan a determinar muchos cambios y configuraciones en la personalidad de los padres. En este sentido, acomodar todos estos cambios e ideas que vienen desde la propia infancia y los padres propios así como también de la llegada de nuevas experiencias, representa un gran trabajo en la vida tanto física como emocional y psicológica de los padres.

Una discusión muy interesante de nuestro tiempo se relaciona con el rol paterno. Este rol que históricamente se había limitado a ser el fecundador, la autoridad y el proveedor en la relación con los hijos ha sufrido un sin número de cambios a lo largo de las últimas décadas, desde la franca inclusión del hombre en papeles que antes se entendían como parte de las tareas de la mujer, hasta la inversión total de los roles o, incluso, esquemas como “el padre amigo” que algunos han decidido experimentar.

Un simple ejemplo de lo anterior es el cambio en la forma de referirnos a esta figura: mientras que en épocas pasadas  los hijos se referían a ellos como “el padre”, o “señor padre”, ahora la mayoría nos referimos a ellos como nuestros papás o, incluso, los llamamos por su nombre de pila.

Pero más allá de este discurso social, lo que vale la pena tener en mente es que “entrar” en la paternidad supone al hombre un cuestionamiento sobre sí mismo, sobre quién es él como hombre, y lo incita a embarcarse en una empresa prodigiosa: definirse como individuo con rol paterno; en otras palabras, definirse él como padre, aceptando así al padre que tuvo como una persona completa, con defectos y virtudes, y desde el cuál él, como nuevo padre, se constituye, incluyendo una intensa crítica hacia los roles que la sociedad le impone hoy en día, así como un profundo conocimiento personal.

 Psic. Bernardo Lanzagorta  
Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM). www.spm.org.mx

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1 Comment
  1. El papá biológico de mi hija no está con ella pero tienen la dicha de tener un excelente padre que es mi pareja y que se comporta como tal. Juega con ella aporta lo necesario para q estè bien
    E un gran hombre y se q si ahun dia tenemos in bb será como hasta ahora un exelente padre

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