¿A qué edad ser padres?

Nos inquieta mucho la edad y lo que piensen los demás.

En ocasiones, cuando pensamos en nuestros planes de futuro cometemos el error de planear, preocupados por aspectos que terminan siendo los menos relevantes. Es muy frecuente que nos digamos a nosotros mismos, “Quiero ser madre a los 24 y tener 3 hijos”; nos inquieta mucho la edad y lo que piensen los demás. “A los 24 ya habré terminado la carrera y, probablemente ya estaré trabajando”… pero después… ¿qué sigue?.. ¡Tener un hijo!”, o “porque ya se casaron mis amigas o mis primas y sólo falto yo”, o “después de los treinta es más riesgoso embarazarse”.

Algunas otras personas opinan que la edad no importa, sino el hecho de desear tener un hijo, ya que “un hijo no deseado jamás será feliz”. Tal vez tú pienses que es importantísimo tomar en cuenta ambos aspectos: A qué edad debo ser madre o padre y estar seguro de desear el bebé.

Es conveniente sumar a estos proyectos que están basados meramente en deseos e idealizaciones, un poco de realidad. Estoy seguro de que has conocido casos de personas que desearon tanto ser padres o madres que, al llegar a la meta, no cumplen con las expectativas que crearon en torno a ellos; es decir, se veían muy felices y ahora son unos padres irresponsables, indiferentes o crueles, ¿qué es lo que pasó?

Nunca hay que perder de vista que el deseo de tener un hijo puede ser multi-causal y la mayoría de las veces aparente. Tal vez alguien anhela mucho ser padre porque, en el fondo, quiere llenar un hueco muy profundo y desconocido dentro de él.

La soledad engendra “fantasías de relleno”, pensamos que un hijo va a liberarnos de la soledad y, a veces, somos incapaces de reconocer esta necesidad porque es dolorosa.

No es más importante tener un hijo a los 25 que asegurarme de qué hacer con mi vida a partir de la paternidad, ¿realmente asumiré la responsabilidad?. El papel de padre consiste en una tarea diaria, un bebé se cuida de día y de noche, no tiene horario. Es una responsabilidad sin días feriados o fines de semana y no importa si estás enfermo o cansado, es una labor que se cumple sin pausas.

Si estas consideraciones te producen miedo o se te hacen exageradas, entonces no es momento de ser padre.

El otro aspecto importante es conocer bien a tu pareja, para saber si las expectativas que tienen sobre tener un hijo son compatibles. La felicidad de tu hijo también se puede nublar cuando no hay armonía entre los padres.

Psic. Víctor Sánchez Aguirre

SOCIEDAD PSICOANALÍTICA DE MÉXICO (SPM)

www.spm.org.mx

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