Problemas emocionales en niños

Identificando sus emociones.

No cabe duda que los primeros cinco años de vida son fundamentales para el desarrollo de la personalidad de todo individuo, durante esta etapa se presentan experiencias que implican todo un desafío tanto para los niños como para sus padres.

A partir de los tres años de edad ocurren muchos cambios en los pequeños, entre ellos el desarrollo de la independencia, la separación del núcleo familiar para ser parte de otro grupo (la escuela), el autocontrol y la capacidad de tolerancia ante la frustración, entre otros. Tantas exigencias de cambio generan en ellos una fuerte presión y confusión, al tiempo que en los padres provoca angustia por la “pérdida de su bebé”.

Es este el momento en que comienzan algunas problemáticas, ya que no se les permite tomar decisiones; los padres por su parte comienzan a ser más estrictos con los límites y empieza la lucha por la individuación y autoafirmación. Por tanto, es frecuente que exista cierta manifestación de agresividad y rebeldía.

Durante esta etapa son normales los ataques de ira, pero será necesario que como padres les permitamos vivir; es importante que el niño experimente sus enojos para poder controlarlos, será trabajo de los cuidadores ayudarle a regular estas conductas a través de un: “no hagas eso”. Así como les enseñamos a caminar y a hablar es necesario enseñarles a controlar sus impulsos.

Los niños preescolares comúnmente se pelean por los juguetes o por llamar la atención de los adultos; nuestra labor como educadores será actuar inmediatamente de una manera asertiva. No se recomienda agredir al niño de manera física ya que se estaría reforzando la conducta agresiva. Las investigaciones demuestran que los niños que son físicamente agredidos a temprana edad tienden a repetir estas conductas.

Se sugiere ser precavido en la manera de reaccionar siempre teniendo en cuenta los siguientes puntos:

1.- Intervención oportuna, no esperar a que los enojos sean continuos.

2.- Los niños que son expuestos a programas de televisión, video juegos o películas con material violento actúan de manera más agresiva.

3.- Si la pelea se da por un juguete o dulce no permitir que el niño se quede con el objeto de la disputa.

4.- Hacerle saber que comprendemos que está enojado o frustrado pero que cuando él pega duele.

5.- No ignorar las conductas agresivas, es importante comprender que con éstas el niño intenta decirnos que algo le está pasando.

6.- Nunca acceder ante los berrinches ya que esto reforzará la conducta negativa.

7.- Hacer conciencia que pelear o gritar no es la mejor manera de conseguir lo que desea.

Si las peleas y berrinches continúan y/o incrementan será necesario tratar de comprender qué es lo que le está sucediendo a nuestro hijo, es posible que esta sea la manera que encuentra para hacernos saber que está triste, que algo le sucede o que necesita más de nuestra atención.

En estos casos se sugiere buscar la ayuda profesional, de un psicoterapeuta que se especialice en la evaluación y tratamiento de dicha problemática, con el cual trabajaremos en equipo desarrollando estrategias de trabajo integral en las que la comunicación y el respeto sean la base.

Psic. Tania Alvarez Madrid

Psicología y Educación Integral, A.C.

www.peiac.org

contacto peiac.org

1 Comment
  1. Hola soy mamá de tres niños y creo que estos consejos están muy bien solo que me gustaría uno para padres con hijos de diferentes edades y con uno de ellos especial como lo es mi caso tengo una adolescente de 13 años un niño especial de 8 con diagnóstico de cáncer y debilidad visual y un pequeño de 4 años y la verdad tengo 2 meses con un estrés que no se cómo actuar con las necesidades de cada uno algún consejo

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