Prepárate y ponte en forma para ejercer tu paternidad

Logra una paternidad exitosa.

Cuando se toma la decisión de tener un hijo, es necesario considerar el estado de salud de los padres. Cuánto más en forma estés, mayor certeza tendrás de que el embarazo y el parto sean un proceso satisfactorio y sin mayores dificultades. Ser papá o mamá puede cambiar la forma de concebir la vida y hay que planificar hacia dónde queremos enfocar nuestra atención.

Para lograr una paternidad exitosa, es necesario considerar algunos cambios en el estilo de vida, que nos aseguren la salud necesaria para afrontar las responsabilidades que conlleva el milagro de traer al mundo a un bebé. Hay que enfatizar el hecho de que dicho estilo de vida afecta de manera directa el sano desarrollo del embrión.

Entre los aspectos que debes considerar está el hecho de que los bebés requieren de mucha atención, de tiempo de calidad y de cuidados. Aspectos que pueden afectar el estilo de vida que tenías. Asimismo, es muy probable que los gastos que realizabas de manera cotidiana para la casa se incrementen hasta en un 25%, por la compra de ropa, equipo o alimentos en caso necesario.

Las relaciones con tu pareja también se verán afectadas al igual que aquellas que normalmente tenías con familiares o amigos. Incluso, te parecerá que cada vez tienes menos en común con tus amigos o amigas solteros o sin hijos. Aquí, puede ser sano el acercarse con otros padres que pueden enriquecer tu experiencia y que han pasado por las mismas eventualidades que tú.

Malos hábitos ponen en riesgo la salud del bebé.

Una de las actividades más perniciosas que debes evitar es la de fumar, ya que este hábito perjudica la salud del feto y es la principal causa de problemas futuros en su desarrollo, además de que puede llevar a un aborto, el nacimiento de un niño muerto, daños en la placenta o el nacimiento de un bebé con bajo peso.

El fumar causa daños de diversa índole, incluso puede reducir el recuento espermático. Es muy probable que los niños, según algunos estudios, tengan a futuro problemas de aprendizaje o de crecimiento.

Otro veneno llamado alcohol también puede dañar no sólo el esperma y los óvulos antes de la concepción, sino al embrión en desarrollo; es causa para un retraso en el crecimiento fetal, daños en el cerebro y sistema nervioso, incluso puede llevar a la muerte del feto en el parto. Sin duda, los cuidados y el estilo de vida han de ser los mejores para asegurar un parto exitoso y un bebé que no sufra consecuencias de los malos hábitos de sus padres.

Otro aspecto digno de considerar es el uso de medicamentos o drogas, ya que su mal uso puede provocar efectos muy negativos en el embarazo, concepción y desarrollo del bebé. Hay que recurrir a medicamentos sólo si es absolutamente necesario, considerando las contraindicaciones. La consulta con el médico o especialista es aconsejable y hasta necesaria.

Las drogas deben eliminarse del todo antes de concebir. Por ejemplo, la mariguana interfiere con la producción de esperma y su eliminación del cuerpo se puede demorar hasta los nueve meses. Otras drogas, llamadas duras, como la cocaína, la heroína y la morfina, pueden afectar los cromosomas en el esperma y el óvulo, y provocar anomalías. No olvidemos que con el uso de jeringas también existe el riesgo de contraer VIH, y éste puede transmitirse al bebé.

La alimentación y el ejercicio.

A veces lo sabroso puede equipararse con lo que no es sano, pero tal vez puedas encontrar el punto medio al mejorar tu dieta y los alimentos que has consumido hasta antes del embarazo. Es parte de los cambios en el estilo de vida que debes considerar.

No está por demás recordarte que una dieta sana es aquella que incluye toda la gama de alimentos en forma equilibrada, de preferencia baja en grasas saturadas, y con el aumento del consumo de frutas y verduras. Asimismo, no olvides que el ácido fólico te permitirá evitar defectos en la espina bífida de tu bebé. Lo encontrarás en verduras de hoja verde, cereales y pan o, en su defecto, puedes tomar un suplemento al menos tres meses antes de la concepción y tres meses después.

Una forma de vida sana, en la medida de lo posible, asegura que tu bebé y tú, no sufran ninguna complicación, ya sea que tengas 40, 30 o 20 años de edad. Es posible tener un embarazo normal, aunque no se deben evitar los estudios para descartar la infertilidad o algunos defectos cromosómicos como, por ejemplo, el Síndrome de Down, más frecuente en padres con edades mayores. Lo mejor es realizarse estudios para detectar anomalías cromosómicas.

Una última recomendación: No olvides cuidar el entorno donde estás normalmente. Deberás observar que no haya peligros o riesgos para tu salud y la de tu bebé. Qué comes, dónde trabajas y sitios que visites. Una embarazada debe cuidar tanto las actividades que realiza como el lugar donde está.

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