Preparándote para el nacimiento

El proceso requiere de preparación

Como has visto, el nacimiento de tu bebé requiere de una preparación que incluye un trabajo físico adecuado, y la disposición mental que posiblemente te ayudará a disfrutar ese momento.

A continuación, algunos ejercicios adicionales pensados para ti.

Existen madres que han dado a luz en cuclillas, lo cual puede ser una buena opción. Entonces, las siguientes ideas te ayudarán a preparar un nacimiento en esta posición.

Los ejercicios de espalda te fortalecerán los muslos e incrementarán el flujo sanguíneo en el área pélvica, flexibilizando las articulaciones. El estiramiento de la pelvis y la relajación de los tejidos del perineo, son parte de los beneficios de ejercitarte.

Te sugerimos que después del ejercicio abras un espacio de media hora para descansar. Si te es posible, busca una pausa en tus actividades durante el día. Cierra los ojos y levanta los pies durante unos 10 minutos, y con esto tendrás suficiente. No hay necesidad de dormir.

Llegar al parto con técnicas de respiración y relajación, será de mucha utilidad para ti. En ese momento, la tensión se puede elevar mucho, pero si logras controlar tu ritmo respiratorio y concentrarte en inhalar y exhalar de manera armoniosa, tu estado nervioso se reducirá y ahorrarás energía.

Ejercítate en cuclillas

Con la espalda recta y cabeza en alto y de frente, siéntate en cuclillas lo más bajo que puedas, colocando los pies a 45 cm de distancia. Mantén separadas las rodillas con los codos, mientras mantienes las manos unidas.

Este ejercicio requiere que apoyes tus talones en el suelo, de modo que todo tu peso quede distribuido de manera equilibrada entre los talones y los dedos. No pasa nada si levantas un poco los talones. Procura permanecer así unos minutos, después arrodíllate o incorpórate completamente. Reinicia el ejercicio cuando lo consideres.

Es recomendable que este ejercicio sea parte de tus actividades diarias, sobre todo si lo haces temprano, después de levantarte.

Mantén el equilibrio

A veces la falta de práctica puede dificultar el lograr las posiciones señaladas, sin embargo, puedes apoyarte en una silla si lo crees necesario. De esta manera aseguras el equilibrio al mantener la espalda recta al bajar a la posición requerida. También puedes usar un paño bajo los talones y apoyarte en una pared.

El ejercicio permite que la pelvis logre una mayor flexibilidad, se estire y fortalezca los músculos de los muslos y la espalda, aliviando los dolores de espalda.

La postura del sastre. Esta postura te pide estar sentada en el suelo con las piernas estiradas y la espalda recta. Tal vez requieras de unos cojines o un tapete para que te sientas más cómoda. Al principio puedes apoyarte contra una pared, para acostumbrarte.

Ahora, junta las plantas de los pies, doblando las rodillas. Una vez juntos los pies acércalos a la ingle tanto como puedas, flexionando las rodillas. Abre los muslos y baja las rodillas en dirección al suelo.

Respira profundamente y relájate, observa si tienes tensiones en los hombros o en la nuca. Concéntrate en tu respiración mientras enfocas tu atención en la pelvis, la cual descansa en el suelo. En cada inspiración estira la columna. No olvides que la espalda debe mantenerse recta.

A veces, por falta de flexibilidad, es difícil acercar los pies a la ingle, por lo que se te recomienda hacer este ejercicio de forma gradual, acercándolos poco a poco. Con la práctica y la constancia tu cuerpo se adaptará a los cambios.

Recostada sobre el suelo

Túmbate de lado sobre el suelo con una almohada bajo la cabeza. Flexiona el brazo y la pierna, colocando una almohada bajo la rodilla, mientras la otra pierna permanece estirada. Descansa. Puedes concentrarte en la respiración y cerrar los ojos.

Busca el estado de relajación plena

Para reducir o evitar la hinchazón, acuéstate con los pies en alto sobre una silla o cama. Esta posición te relajará, aunque a medida que se incremente tu peso deberás reducir el tiempo de esta postura. Los especialistas recomiendan utilizar almohadas bajo los hombros para evitar mareos.

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