¿Por qué los niños necesitan el amor de mamá y papá?

Las figuras paterna y materna son básicas en el desarrollo del menor.

En la actualidad, el número de hogares mono-parentales va en aumento: los niños viven únicamente con la mamá el papá ya sea por divorcio, separación o muerte de alguno de ellos.

Sabemos que la situación idónea para un niño es crecer al lado de su papá y de su mamá, la cual no siempre es posible, aunque puede serlo en parte. Por ello que me gustaría reflexionar sobre la importancia de la figura paterna y materna en el desarrollo de un niño y así, encontrar la mejor forma de que el menor disfrute de ambas figuras.

Hay que mencionar que, si bien los hijos necesitan de la presencia y del cuidado de ambos padres, la calidad de la relación que exista entre los esposos va a influir profundamente en el hijo y tiene un gran impacto en su proceso de desarrollo: cada hijo necesita no sólo del cariño de su padre y de su madre, sino también el cariño que su padre y su madre se tienen entre sí.

El padre tiene una tarea imprescindible en la formación de hogar, en su ambiente y en la educación de sus hijos, no sólo de los varones, cuyo papel es decisivo para que éstos reconozcan su identidad, sino también para el desarrollo armónico de las hijas, a quienes la presencia del padre les confirma en su feminidad.

La madre tiene una especial relación que la une al niño, sobre todo en los primeros años de vida. Ella le ofrece el sentimiento de seguridad y confianza que lo llevará a desarrollar su propia identidad y a relacionarse sanamente con los demás. Una familia, en la que la madre y el padre están presentes ayudará al desarrollo integral de los hijos en diversas situaciones de la vida cotidiana, por ejemplo:

  • La manera de jugar que tienen los hombres con los bebés incluye más movimientos físicos (70%) de su juego en comparación con los que realiza la madre (4%). El juego del padre favorece el desarrollo muscular y la estimulación temprana, el de la madre favorece el abrazo y la caricia (“The two sexes: growing up apart, coming together” Eleanor E. Maccoby.)
  • En el campo de la comunicación, la mujer tiene más facilidad para adaptarse a los niños y hacer que éstos la entiendan; mientras que el hombre, como tiene menos desarrollada esta habilidad, indirectamente ayuda al niño a desarrollar su vocabulario (Ibídem).
  • En el campo de la formación de hábitos, los padres ponen mayor énfasis en la justicia, equidad y deber. Las madres muestran la importancia de la simpatía, el cariño y el cuidado (“In a different voice: psychological theory and women´s development”. Carol Gilligan).
  • El Doctor Kyle Pruett de la Facultad de Medicina de Yale, lo afirma de forma sencilla y profunda: “los padres no hacen el trabajo de las madres”.

Papás y mamás criamos a nuestros hijos de manera diferente, es verdad; pero también es cierto que los niños necesitan tanto de la ternura de una mujer como de la rudeza de un hombre; de la equidad de una, como de la competencia del otro; de la seguridad que ella busca, como del riesgo que él quiere tomar.

Basta observar en un parque quien es el que anima a sus hijos a que se columpien más fuerte o trepen más arriba, a que pedaleen su bicicleta un poco más rápido, o avienten la pelota con más de fuerza. Y quién es la que grita: ¡No vayas tan rápido, no te subas tan alto, no le des tan fuerte!

Las madres y los padres disciplinan de manera diferente: ellos enfatizan la justicia, la imparcialidad y el deber; nosotras, la compasión, el cuidado y la ayuda.

Hasta para enfrentar la vida los padres tienden a ver a su hijo en relación con el resto del mundo; las madres tendemos a ver al resto del mundo en relación con nuestro hijo, ¿cierto no?

Las figuras paterna y materna son básicas en el desarrollo del menor. Las aportaciones y diferencias son muchas y no terminaríamos en este espacio, lo importante es ser conscientes de que el desarrollo integral de nuestros hijos, depende de asegurarles un acceso continuo a las maneras diferentes y complementarias de cómo educamos los hombres y las mujeres.

Si él (papá) o ella (mamá) no están disponibles, te recomiendo buscar esa figura en alguien cercano (hermano, tío, abuelo), para favorecer la identidad del menor, que a fin de cuentas es quien tiene el derecho a gozar de unos padres ¿no crees?

Lucía Legorreta de Cervantes
Especialista de TAD (THINK · ACTION · DEVELOPMENT)
www.tad.org.mx / FB ThinkTad / Tw @ThinkTad

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