Planificar el parto

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Una guía para ti y tu pareja.

Planificar cualquier actividad en la vida, asegura una activa participación que implica un compromiso por el logro de un objetivo. Decidir las líneas del plan de parto asegura tu propia participación y la de tu pareja desde antes del nacimiento de tu bebé, hasta después de dar a luz. Lo anterior implica también sentarse a organizar toda la información investigada, para poder tomar las mejores decisiones y procurar no dejar nada al azar, con excepción de aquellos hechos reservados a la naturaleza propia de las cosas y que escapan a nuestro control.

Aunque no seas mamá primeriza y tu primer embarazo anterior se haya desarrollado favorablemente, el planificar tu embarazo deberá ser una prioridad, esto debido a que no todos los embarazos son iguales y, aunque no hubo contratiempos con tu primer bebé, podrían presentarse contratiempos con el segundo.

La planificación incrementará tu confianza y la de tu pareja. El sólo hecho de elaborar y escribir un plan de parto consensuado te hará sentir mejor con respecto de tu embarazo. Asimismo, el plan mide el nivel de información con que ya se cuenta y permite visualizar de manera más clara lo que irá sucediendo. El nivel de compromiso de tu pareja se fortalece y ambos se sentirán más confiados y capacitados para llegar al ansiado momento.

Algunos aspectos que debes de considerar implican una reflexión sobre lo importante que es para ti el próximo nacimiento de tu bebé, además de procurar asegurar su factibilidad en las mejores condiciones posibles. El verdadero sentido de un plan es que debe ser realizable, de ahí la necesidad de hacer un alto momentáneo en el camino para pensar junto con tu pareja en todos los pormenores, y después compilar la información, darle orden y procurar, finalmente, darle realidad.

Es útil que tu plan, además de anotar tus deseos como madre que has de ser, incluya información personal médica, antecedentes, alergias y tipo de alimentación, en caso de que requieras una dieta especial o de que seas vegetariana; sobre hospitales, médicos, especialistas, y otros datos, además de que la participación de tu médico puede enriquecerlo, ya que sus aportaciones son valiosas. No olvides considerar a la comadrona, partera y otras personas del equipo prenatal que pueden contarte sus experiencias, recomendarte los mejores lugares, etcétera.

El equipo del hospital recibirá de buen grado el plan que elabores para tu parto, y te animará a que participes. A pesar de que algunos hospitales públicos y privados aun se mantienen reacios a modificar sus políticas y adaptarlas a cada madre que realice un plan, éste seguirá siendo de una gran utilidad que permitirá reducir de manera importante el factor incertidumbre.

Planificar tu embarazo es algo muy importante, porque te permitirá evitar algunos problemas que puedan surgir. Los especialistas suelen recomendar la planificación. Recuerda: el primer paso es la visita al ginecólogo o médico especialista para que realice las exploraciones oportunas que descarten cualquier contratiempo inicial; los especialistas pueden detectar diferentes factores de riesgo que probablemente afectarían el buen desarrollo del embarazo.

Dicho especialista comprobará tu estado de salud: si necesitas tomar algún suplemento vitamínico; además de que te dará algunas sugerencias si lo que buscas es preparar el cuerpo unos meses antes de la concepción.

Además de las recomendaciones más importantes y que han de formar parte de la planificación, no olvides incluir la incorporación de una dieta adecuada para que el organismo cuente con todos los elementos necesarios para nutrir al futuro bebé.

Un trabajo en equipo.

La participación activa de diversas personas, además de tu pareja, en pro del tu plan de parto, te animará y aliviará el nivel de incertidumbre que un evento de esta naturaleza suscita. Podrás experimentar un mayor grado de control sobre el nacimiento de tu bebé.

Es aconsejable que en tu plan de parto incluyas un “Plan B” que incluya las alternativas en caso de ser necesario. También considera que en la realización de tu plan han de verse involucrados médicos, especialistas y personas que participarán. Procura entonces mantener en el mejor punto tus relaciones con ellos, pues son quienes de alguna manera pueden de buen ánimo ofrecerte apoyo adicional.

Después de exponer las motivaciones de tu plan de parto a los médicos, a los ayudantes y cuidadores, entrégales una copia del mismo y de tu historial hospitalario, por si existe alguien que no conozca tus deseos y se entere por este medio.

Una mujer sana puede sufrir algunas dificultades relacionadas con su salud al quedar embarazada, esto puede ser identificado desde antes del parto, y realizar las acciones necesarias para prevenirlo, a través del tratamiento que recomiende el médico especializado.

Planificar tu embarazo es una manera inteligente de buscar que el embarazo y la concepción sean favorables en la medida de lo posible, además aumenta el grado de implicación que tú y tu pareja han de asumir con esta nueva etapa de la vida que pronto comenzarán.

Asegúrate de contar con un “Plan B”

Aunque ya tienes un plan principal de cómo deseas que se lleve a cabo tu parto, no está por demás anexar uno alternativo que asegure que estás más preparada. En este “plan B” anota lo que desearías se realizara en caso de que pudiera surgir alguna complicación.

Alguna ocasiones un parto se puede prolongar o complicar a tal grado de requerir atenciones especiales, y el bebé y tú deberán ser atendidos considerando tus deseos asentados en tu plan alternativo, el cual señalaría algunos deseos que tú y tu pareja desearían llevar a cabo.

No olvides tomar en cuenta la opinión y sugerencias de tu médico de cabecera, quien debe de estar enterado de todos los temas de relevancia para ti.

Finalmente, debes considerar que el “control” del parto nunca será del todo aplicable; el plan de parto será una guía que tratarás de llevar a cabo, procurando implementar sus líneas principales apoyada en tu pareja. El parto es un proceso natural que también incluye contingencias e imprevistos en los cuáles la única alternativa será la capacidad de los involucrados para resolverlas.

Algunas contingencias que podrían darse en caso necesario incluyen: parto hospitalario o en casa; parto provocado/inicio espontáneo; amiotomía/ruptura de las membranas; monitorización electrónica del feto temporal/continua; no tomar nada oralmente si existe tal indicación/comer y beber lo que se desee; analgésicos, anestesia, ejercicios respiratorios, neuroestimulación transcutánea, etc.; vaciamiento de vejiga/cateterización epidural; empujar espontáneamente/empujar de manera programada; contener la respiración/no contener la respiración; episiotomía electiva/episiotomía necesaria; no puedes tocar la zona vaginal/puedes tocar la cabeza del bebé cuando corona; aplicación de fármaco para acelerar la expulsión/expulsión natural del bebé; entre otras.

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