¿Para qué sirve un papá?

Papá tiene cualidades que mamá no posee.

Esta es una de las preguntas que nuestro personaje “Antenas” les hace a los niños cuando ellos lo van a visitar a nuestras clínicas.

“Antenas” viene del planeta Antenópolis, solo habla con los niños y no conoce nada de la tierra. Es por eso que hace preguntas como las que encabeza este artículo. Las respuestas que recibe son muy variadas, pero la mayoría de los niños le dicen que un papá es un señor fuerte, que protege y regaña si te portas mal.

Parece una respuesta muy simple y sin embargo, encierra la esencia misma de lo que representa la figura del padre: Fortaleza, Protección y Contención. Los seres humanos nacemos débiles, totalmente indefensos y sin ubicación. Es por eso que el hecho de contar con una figura fuerte, protectora y que nos da límites, significa un pasaporte de primera para cualquier ser humano que llegue al planeta.

Claro que los niños no son conscientes de esa seguridad, solo la sienten y la demuestran en su conducta. Cuando un pequeño vive el apoyo de su padre se atreve a explorar, a probar y a realizar pequeñas proezas que para papá siempre significarán grandes triunfos.

“Bravo campeón”- “Que bonita es mi princesa”- “Aviéntate, yo estoy aquí para cuidarte”, etc. Son frases que, dichas por papá representan grandes inyecciones de autoestima que quedan marcadas el resto de tu vida.

¿Por qué hasta ahora se le atribuye tanto poder a la figura paterna?

Primero que nada porque siempre lo ha tenido y las antiguas costumbres familiares habían privado al padre de muchas funciones que ahora realiza y que demuestran su fuerte y positiva influencia en sus hijos. ¡Resultaba un desperdicio tener un papá solo para que pagara las cuentas!

Los cambios ocurridos en las últimas décadas sobre los roles de ambos sexos, y la influencia que dichos cambios tienen en la nueva distribución de las funciones de mamá y papá, si bien han generado crisis, también han cambiado estructuras familiares que benefician mucho a los niños. Ahora, ellos no solo tienen dos potenciales proveedores económicos en papá y mamá; sino también poseen dos dispensadores de afecto, educación y sobre todo, de capacidad de rescate. En el caso de papá, rescate cuando mamá se siente vencida, cuando el cansancio la hace perder la calma o cuando le da miedo dejar volar a sus polluelos y no cede ante un permiso.

No podemos negar que, como en el caso de las mujeres que han entrado al mercado laboral con culpa por no tener suficiente tiempo para los hijos, así los padres se encuentran descontrolados y tensos por no poder cumplir con las necesidades materiales de su familia y quitarle horas al trabajo para asistir a las juntas escolares o quedarse a cuidar a los hijos. Todavía en nuestros tiempos esperamos que sea el padre quien traiga el dinero a casa y si no puede o no es suficiente, esto repercute mucho en su autoestima; sin embargo, para la madre aportar dinero resulta ser un mérito social.

Aún nos falta mucho por caminar en estos ajustes de roles; pero considero que valen la pena porque la paternidad es el lazo del hombre con el futuro, ya que sus hijos llevan su nombre, su mensaje y su herencia; tanto económica como social y emocional.

Este legado se va transmitiendo de generación en generación, con aumentos y disminuciones, con palabras fuertes o con caricias; pero, finalmente, se transmite, perdura y deja huella.

Quienes hemos tenido un padre cercano o un esposo solidario, podemos asegurar que su influencia positiva es determinante en la vida; más allá de su poder económico; sin embargo, no debemos perder de vista que la imagen y la influencia del padre dependen en gran medida de la madre.

Muchas veces, las mujeres se quejan de llevar todo el peso de la crianza, pero, al mismo tiempo, no quieren “arriesgarse” a que papá se relacione libremente con sus hijos. “No le hables así”, “Se más comprensivo”, “llámale la atención, pero no le grites”, etc. Son algunas de las partes del “libreto” que les damos a ellos, con aquello que deben y no deben decir y hacer a los hijos.

Resulta muy difícil para esta nueva generación de hombres, adaptarse a roles que no vieron en sus padres y, al mismo tiempo, sentirse “evaluados” por su pareja al ejercerlos.

Las mamás debemos aceptar que solo papá sabe como ser papá aunque no estemos de acuerdo en su estilo, y que cada niño debe aprender a relacionarse con el padre que le tocó. Por algo la naturaleza requirió de ambos para dar vida.

Papá tiene cualidades que mamá no posee: resulta muchas veces más brusco, más objetivo y práctico, y en todos los casos representa una muy valiosa opción para “mostrar a sus hijos la vida desde otro lugar”. Es por todo lo anterior que debemos darle más libertad de acción y decisión en casa, para que se establezca verdaderamente esa sociedad parental que hoy tanto se necesita en las familias en donde ambos trabajan.

“Un papá te quiere diferente a una mamá”, fue otra de las definiciones que recibió Antenas de un pequeño de 5 años. Qué bendición es tener quien te quiera y mucho más si te quieren de “muchas maneras”.

Si eres mamá recuerda que el amor a tus hijos incluye permitirles recibir el amor de su padre, como solo él sabe y puede darlo. Si eres papá, no te pierdas la maravillosa experiencia de ejercer esta “profesión” plenamente, porque es en la que dejas una huella imborrable y en donde nadie más podrá suplirte.

Psic. Julia Borbolla

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