Papá ¿preparado o improvisado?

El curso de educación perinatal.

Contrario a lo que se pueda pensar, el embarazo ¡no es sólo asunto de mujeres! Sin duda, prepararse para el parto es un derecho también de los papás y además una responsabilidad, ya que formar la propia familia es la empresa más importante que una pareja puede emprender.

El pensar hoy en la maternidad y en la paternidad, supone la participación del hombre tanto en el desarrollo del embarazo como en el parto, así como en la crianza de sus hijos. Por eso, hay que recordar que tener un hijo es un evento de familia y, como tal, el padre, esposo y compañero es fuente esencial de apoyo para la madre.

La preparación del padre puede darse con un curso de educación perinatal, a través del cual, el hombre hace conciencia de que su ayuda es primordial al establecer un compromiso de largo plazo con su mujer. Así mismo, el conocimiento íntimo que tiene de su pareja y el gran amor por su hijo hace que su papel y su misión cobren especial relevancia.

Transformarse en padre es un proceso que resulta de la expresión más íntima del amor entre los esposos y considerado como un amor verdadero, total, libre, fiel y fecundo. Incluso, prepararse para recibir a su hijo les ayuda enormemente a realizar un plan concreto para el parto así como para su crianza y educación.

Por todo esto, no conviene ser un papá improvisado sino uno que se involucre y tome decisiones informadas junto con su mujer desde el momento en que descubren que ella está embarazada.

Tampoco hay que olvidar que, para el papá, el embarazo es una experiencia emocionalmente única y significativa y, paradójicamente, puede llegar a sentirse muy importante o ignorado; muy comprometido pero también abandonado o solo; muy enamorado y con fuerte deseo sexual y a la vez, tener temor a expresar su sexualidad o dañar al bebé. Situaciones que justamente con la preparación será más fácil comprender, así como los cambios en la relación de pareja, valorar el calor, la compañía y el poder expresar su amor sexualmente sin riesgos para el bebé.

Algunos papás se conectan emocionalmente con su bebé desde el embarazo: le hablan, le ponen música y acompañan a su mujer a sus consultas médicas participando ampliamente; sin embargo, muchos otros empiezan a vincularse con su hijo hasta que nace y lo van amando cada vez más conforme crece.

Es un hecho, prepararse fomenta el vínculo entre el papá y el bebé desde el embarazo. Otro punto a considerar es que al contemplar su paternidad algunos hombres temen perder su libertad e independencia pues se llega la hora de ser adulto responsable y maduro; pronto pueden darse cuenta de que el padre que sabe amar y se hace responsable de sus hijos adquiere una experiencia enriquecedora y será capaz de asumir su paternidad aportando a su familia lo mejor de sí mismo. Y es que vivir la paternidad fortalece al hombre para siempre.

Cuando el parto se acerca, es frecuente que el hombre se pregunte qué clase de papá será, recuerda cómo fue su propio padre y planea su propia paternidad con libertad. Sobre este aspecto, la investigación reciente muestra que los niveles hormonales durante el embarazo cambian también en ellos, registrándose niveles menores de testosterona y de cortisol así como niveles más altos de estradiol a comparación de cuando no están esperando un bebé, lo que facilita que tengan mayor sensibilidad hacia el cuidado y la protección de su familia.

Prepararse para el parto hace posible que el papá esté presente en el nacimiento de su hijo con una mayor conciencia de su misión, además estará mejor capacitado para apoyar y sostener a su mujer así como para gozar, juntos, el maravilloso momento de recibir a su bebé.

Gabriela Oria
Especialista de TAD en Educación Perinatal

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