Padres fuertes, hijas felices

La llegada de un hijo, para un padre, es un hecho inolvidable.

¡Es niña…!

La llegada de un hijo, para un padre, es un hecho inolvidable. La primera vez que lo cargas en tus brazos, lo sientes tan pequeño, tan frágil e indefenso. Pero si además es una niña, te recuerda a su madre, a su belleza, su delicadeza, y la ves rodeada de ese halo de misterio que envuelve a toda mujer que admiras.

Una niña es para un padre un doble reto, porque ella será capaz de guiñarle un ojo y él de deshará por dentro, una lágrima suya le llegará a lo más hondo, su sonrisa de aprobación será recompensa total. Entre padre e hija se crea un lazo muy particular. Él tiene que esforzarse por comprenderla en su feminidad. No es un niño como lo fue él, es distinta, y tendrá que esforzarse más. A la vez el instinto de protección hacia ella estará más alerta que con su hijo niño.

Un vínculo peculiar

En el libro Padres fuertes, hijas felices la doctora Meeker demuestra que un factor determinante para que las jóvenes se conviertan en mujeres seguras y equilibradas es un padre fuerte que ejerza su papel con amor, cariño y confianza. El libro revela hasta qué punto los consejos y el testimonio vital de los padres hombres, influye en vida de las hijas. Desde el uso de drogas, alcohol y tabaco a la autoestima, el equilibrio emocional o el modo de relacionarse con los chicos. ¿Por qué las chicas dependen del cariño y de la compañía de su padre, incluso más allá de sus años universitarios?

En una época en la que cada vez se insiste más en “difuminar” la distinción natural entre el papel del padre y de la madre, en que da igual si la familia está compuesta por dos padres o dos madres o si es monoparental, este libro demuestra que el rol de padre es mucho más influyente de lo que muchos hombres imaginan. Además de la relación maternal, las hijas necesitan del apoyo que sólo un padre puede dar y tiene un papel insustituible en muchos campos.

El padre es vital para educar a su hija en sólidos valores. ¿Cómo? Lo más sencillo e importante que puede hacer es quererla. Los hombres hablan menos que las mujeres y las hijas vigilan a sus padres con mucha atención. Están atentas a si ellos mienten o dicen la verdad, si son fieles a su madre, si trabajan duro y si rechazan el mal comportamiento tanto en el trabajo como en casa. El 90% de la influencia que un padre puede tener en la formación de sólidos valores morales en su hija proviene de su comportamiento. Si un padre se convierte en un hombre mejor, entonces también hará a su hija mejor, porque el comportamiento de su padre es uno de los instrumentos fundamentales que forjarán su carácter.

Lic. Nieves García
Especialista de TAD (THINK · ACTION · DEVELOPMENT) en Educación, desarrollo y Familia.
www.tad.org.mx
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