¡No quiero que me duela!

La anestesia en el parto

Cuando llegue el momento del parto deberán administrarte analgésicos según las necesidades; siempre en cantidad tan baja como sea posible, porque pueden deprimir la respiración en el recién nacido.

Entre las diversas formas de anestesia, las más habituales son:

  1. El bloque pudendo:
    Consiste en inyectar un anestésico local a través de la pared vaginal para que éste penetre en el nervio pudendo; de este modo, la parte inferior de la vagina y la parte posterior de la vulva quedan anestesiadas. Se suele aplicar esta técnica en los partos no complicados, en los que la madre desea colaborar empujando.
  2. La anestesia general:
    No se recomienda en el parto habitual. Sin embargo, puede ser necesaria en la cesárea urgente, porque el tiempo que transcurre entre el inicio de la anestesia y el parto es muy breve.
  3. La anestesia regional:
    Es la técnica más utilizada, en concreto, la denominada analgesia epidural, que suele tener resultados muy satisfactorios, con mayor efectividad y seguridad tanto para la madre como para el feto. La técnica consiste en la administración de un fármaco anestésico mediante punción a través de la piel de la espalda, a la altura de las vértebras lumbares, en el canal raquídeo. Su acción consiste en bloquear la transmisión nerviosa sensorial de las últimas raíces nerviosas que recogen la sensibilidad de la parte inferior del abdomen y la pelvis. No se altera la actividad motora muscular de esa zona.
  • Ventajas

  • Puede utilizarse tanto para un parto vaginal como para una cesárea.
  • Son poco probables las complicaciones.
  • Se consigue un alivio de dolor bastante satisfactorio sin bloquear las funciones mentales.
  • Se puede ir reforzando el efecto a medida que se va acabando.
  • Reduce la presión sanguínea.
  • Reduce la actividad muscular de las piernas.
  • Reduce el trabajo que realizan los pulmones durante el proceso del parto.
  • Desventajas

  • Hay algunas mujeres en los que se consigue un alivio de dolor incompleto e incluso algunos casos sin efecto alguno.
  • Ralentiza un poco el proceso del parto.
  • Puede dar dolor de cabeza.
  • Mayor probabilidad de episiotomía o utilización de fórceps.
  • Puede producir mareos y náuseas.
  • No está indicada si la mujer ingresa ya en fase de dilatación completa y expulsión.
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