Niños lectores

El ejemplo se contagia.

La gran aventura en la vida del ser humano es la de aprender. Ahora bien, para aprender, lo primero que se necesita es establecer relaciones interpersonales positivas, fundamentalmente con los padres y los maestros, que garanticen en el niño un autoconcepto y una autoestima sana, ya que ambas representan la base para que éste se sienta amado y capaz, lo que le proporcionará seguridad y confianza en sí mismo, llevándolo a que “quiera” aprender.

Una vez que se han establecido las bases emocionales a través de relaciones sanas, existen 4 habilidades fundamentales en el proceso de aprendizaje en general:

  • Escuchar
  • Hablar
  • Leer
  • Escribir

Dichas habilidades son fundamentales, ya que el proceso de aprendizaje implica un proceso de comunicación y relación con las personas que nos rodean. Por eso, el hecho de que los niños y niñas aprendan a leer implica introducirlos en la posibilidad de entender e interpretar al mundo, y así construir el propio conocimiento que los convertirá en actores activos en la sociedad.

Para compartir ideas y darle significado a las cosas los seres humanos hemos diseñado lenguajes y códigos. En este sentido, un niño lector es aquel que, apoyándose en su potencial, aprende a interpretar los códigos, lo que lo lleva a la comprensión y, en consecuencia, a interactuar.

No hay mejor manera de formar niños lectores que siendo un ejemplo para ellos, por ejemplo, en casa, los padres pueden fomentar el gusto por la lectura no sólo comprando libros o hablando sobre leerlos, sino estableciendo momentos de lectura, asistiendo a bibliotecas o librerías, y proyectando el gusto y el placer por leer. Estas acciones invitan a los hijos a hacer de estas actividades un momento cálido y afectivo, pues para el niño y la niña las actividades que sus padres realizan son significativas y valiosas, el “yo quiero ser y hacer como mi papá o mi mamá” le da valor a la práctica de la lectura.

Y, de manera mucho más crucial, en el ambiente escolar intervienen procesos pedagógicos, mediante los cuales, con la intervención docente, se acompaña a los alumnos en el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura, ya que éste es el medio por excelencia para seguir aprendiendo.

Cuando hablamos de la lectura relacionamos inmediatamente al libro de papel. La generación de adultos de hoy, padres y abuelos, tendemos a pensar que hoy en día sólo los libros de papel educan y facilitan el aprendizaje, pero no es así. La llegada de la era digital ha hecho que la información nos llegue por medios electrónicos de forma fácil, así como en gran cantidad y diversidad en relación a su temática y enfoques.

Con el debido cuidado en cuanto a qué leen y cuándo leen los niños, es importante que el padre de familia y el educador acepten que los dispositivos electrónicos como la computadora, el iPad o las tabletas son más atractivos para los niños de hoy; ellos son aprendices digitales, manejar la tecnología para ellos es más motivante y significativo. Sin embargo, independientemente de las herramientas que utilicen para leer, nunca dejará de ser necesario hacer que desarrollen un pensamiento crítico donde el análisis y la reflexión los lleve a construir su propio criterio.

Hoy nuestros niños y niñas necesitan seguir leyendo, los libros seguirán siendo sus mejores amigos, nada más que ahora serán sus amigos digitales.

Carlos Armando Ávila Cota.

Consultor Educativo de Amco,

líder en investigación, desarrollo e implementación de metodologías educativas

www.amco.me

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