Miedo de no agradar a los otros niños

La adaptación al entorno.

Formar parte de una sociedad y adaptarse al entorno es algo que cualquier persona, desde el nacimiento, desea y espera.

Los bebés buscan instintivamente adaptarse, en primera instancia, a su madre, para después encontrar su lugar en la familia.

Una vez que esto sucede, los niños empiezan a integrarse en la sociedad a través de la escuela, donde las figuras importantes son los maestros y compañeros, como lo son en casa los padres y hermanos.

En los niños, el sentimiento de miedo de no agradar a su grupo de iguales se puede dar por dos factores principalmente: un rechazo real por parte de otros niños, o la sensación real o imaginada de no agradar a los miembros de la familia.

La angustia o miedo también tiene diferentes formas de expresión.

Es elemental observar qué tan grande es la reacción del niño ante este miedo. Hay señales en los niños que nos indican cuándo esta angustia o miedo está creciendo y deja de ser lo esperado o sano:

  • Alteración del sueño (pesadillas, terrores nocturnos o insomnio).
  • Alteración en la alimentación (come demasiado o muy poco).
  • Negativa a asistir al colegio o a actividades sociales como fiestas o eventos, que en lugar de disminuir va en aumento.
  • Aislamiento social.

Si se dan estas manifestaciones, los padres deberán explorar los factores que desencadenaron tal angustia.

La forma de determinar el factor desencadenante es simple: preguntar y abrir canales de comunicación con los niños. Si está siendo rechazado por los demás niños, se le deberá ayudar a detectar qué está haciendo él para provocar el rechazo, hacerlo consciente para que busque otras estrategias para hacer amigos.

La intervención y detección del segundo factor, cuando siente que no es aceptado por su familia, es más difícil de afrontar porque implica conductas por parte de los padres que, en muchas ocasiones, negarán. Sin embargo, hay padres que logran reflexionar y detectar que probablemente el pequeño se sienta desplazado, por ejemplo, por la llegada de su nuevo hermano; o puede ser que están tan ocupados en sus trabajos que se han olvidado de hacerle sentir lo importante que es. Si éste fuera el caso, se debe hablar del tema y demostrarle al pequeño lo querido e importante que es para la familia, dándole su lugar.

Finalmente, si a pesar de estos esfuerzos la angustia no disminuye y las manifestaciones de miedo van en aumento, se deberá buscar ayuda profesional.

Psic. Claudia Rule
Miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM)
www.spm.org.mx
Tel.: 5286 1744 y 5286 5509

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