Maternidad, una experiencia emocional y excepcional

La maternidad transforma el núcleo familiar.

Las personas nacimos en dos versiones: hombre y mujer. Nuestro cuerpo revela lo que somos. Cada cuerpo es diferente y tiene impresa la masculinidad y la feminidad, así como el llamado a unirse para ser uno y llegar a concebir a un nuevo ser. La maternidad da origen a la paternidad y viceversa: ambas experiencias son clara expresión de la misión de la mujer y del hombre en completa valoración del uno por el otro. El vínculo que establecen con el futuro hijo origina cambios funcionales en el cerebro de quienes viven o han vivido esta experiencia.

La maternidad no sólo se limita a lo físico-biológico, implica un sentido mucho más profundo, una comunicación estrechísima con el bebé que la mamá lleva en el vientre y que los transforma en su totalidad. Aunque el papel del padre es importantísimo en el proceso del embarazo, éste lo experimenta de manera distinta por el hecho de no ser él, quien lleva en su cuerpo una nueva vida. En cambio, la mujer desarrolla una relación materno-filial que no sólo representa una simbiosis biológica en la vida de ella y del futuro bebé, sino que también, construye un vínculo intangible que influye en el desarrollo psicológico y emocional de ambos.

La maternidad hace que la mujer alcance una madurez que la enriquece para toda la vida. El rol del papá es estar siempre ahí: conocer todo lo que está sucediendo, involucrarse en todo el proceso y sobre todo, siempre hacerle saber a la mujer que no está sola. “El papel del papá es importante porque también es hijo suyo. Un papá preparado desea participar en el momento en que nace un hijo, sabe qué hacer, cómo apoyar a la madre de su hijo. Brinda todo el apoyo y la compañía”, comenta Gabriela Oria, educadora perinatal con más de 40 años de experiencia.

La maternidad es un acontecimiento que no sólo marca profundamente a la mujer, sino que transforma a todo su núcleo familiar: “cuando nace un hijo, nace una madre, nace un padre, nacen unos abuelos, unos hermanos, etc.”, concluye la especialista. La cercanía de la familia prepara a la mujer y la ayuda a descubrir la fortaleza con que ha sido dotada para tener a su hijo. Incluso la familia puede ofrecerle asesoría y consejos que enriquecen las indicaciones de los profesionales de la salud para recibir a su bebé, de la mejor manera posible.

Este proceso creativo de dar vida es también, uno de los vínculos más estrechos conocidos hasta el momento y, probablemente, el más fuerte en la existencia humana.

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