Los sentidos del bebé

El contacto del bebé con su entorno.

Los bebés están dotados de instintos que serán vitales para su adaptación y supervivencia. Para adaptarse a la vida fuera del útero y para vincularse a ti, tu bebé depende de sus cinco sentidos:

Vista: los recién nacidos, por naturaleza, enfocan inicialmente la vista a una distancia de unos 30 cm, la distancia ideal para mirarte fijamente mientras lo alimentas o lo sostienes. Al final del primer mes, es posible que siga con la mirada tu cara o algún objeto en movimiento.

Oído: los bebés oyen desde que están dentro del útero es por eso que desde que nacen detectan voces y sonidos que les resultan familiares. Aunque su oído está bien desarrollado no suele hacer mucho caso a sonidos que no sean voces pero los sonidos muy fuertes pueden hacer que se sobresalte.

Olfato: es uno de los sentidos más desarrollados del bebé. Se ha comprobado incluso que si se le da a oler alguna prenda impregnada con leche materna de su madre y uno con el olor de otra, se girará hacia el de su madre.

Tacto: es el sentido más importante para el bebé pues nace con la necesidad de ser acariciado y tocado. El contacto piel con piel es muy placentero para él.

Gusto: este sentido se desarrolla desde que el bebé está en el útero. Según algunos científicos, los bebés pueden diferenciar sabores en el líquido amniótico mientras están en el útero de su madre: si es dulce, lo tragan más rápido y más despacio si es más amargo. Cuando es amamantado puede percibir leves cambios en el sabor de la leche materna dependiendo de lo que haya comido la madre.

Los sentidos del bebé son el medio por el cual comenzará a establecer una relación con su entorno que le rodea, pero desde luego, lo que más estimula sus sentidos es la cercanía de su madre, estar en contacto con ella el mayor tiempo posible y oir su voz.

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