Límites y berrinches

Estableciendo límites ante los berrinches.

El berrinche es muy común en los niños. Es frecuente que al ver a un niño haciendo uno pienses que sea un mal educado, que está muy consentido o que los padres no le están poniendo límites muy claros, pero ¿qué hay detrás de ese berrinche?, ¿si tienes un hijo así, quiere decir que eres mal padre?, ¿por qué los niños son berrinchudos?, ¿cómo se pueden establecer límites ante un niño que hace berrinches?

El berrinche es la expresión de un deseo frustrado por querer tener algo que no se tiene o que no se puede llegar a tener; es decir, es un deseo intenso de frustración. Si tienes un hijo que hace berrinches no quiere decir que seas mal padre, más bien tu hijo quiere algo que no tiene. Si sabes que lo mejor para él es que no tenga determinada cosa, entonces no se lo des. Es importante cuidar lo que uno le da a sus hijos y tener muy claro por qué se le da, ya que el niño, a través del berrinche, lo único que busca es que se le cumpla un deseo frustrado.

El berrinche busca desesperar al padre para que ceda ante la frustración del niño. Tienes que aprender a ser paciente con él y saber que lo que quiere es desesperarte y que cumplas su deseo. Si tú como padre lo sabes y tienes paciencia, será mucho más difícil que caigas en su juego, pero si el niño se da cuenta que le funciona, lo seguirá haciendo. Es en esos momentos en los que se tiene que poner un límite. Es importante explicarle al niño lo que está pasando y lo que está sintiendo. Como padre, recuerda que siempre hay que “digerirle” al niño las emociones que aún no comprende, pero para poder explicárselas y lograr que te entienda y te escuche, es necesario poner ciertos límites antes.

Los límites consisten en una línea que se establece entre lo permitido y lo no permitido. Si el niño cruza esa línea y entra al terreno de lo no permitido, por más que te duela, tienes que hacerle ver que habrá consecuencias. Asimismo, los límites con los niños tienen que ser muy claros, es importante que tu pequeño sepa que si hace algo tendrá consecuencia. En este sentido, si sabe lo que le espera, es más probable que se auto controle.

Lo impredecible es lo peor para un niño, por eso los límites que pones como padre tienen que tener una consecuencia que vaya de acuerdo a la acción que hizo, y explicarle qué fue lo que hizo mal. Es muy común que como padre pienses que tu hijo no entenderá algo porque aun es un niño. No caigas en este error tan común, porque entonces sólo provocarás que la angustia del chico aumente y le genere mucho enojo.

Los niños pasan por encima de estos límites al hacer un berrinche y, cuando esto sucede, recuerda que tienes que transmitirle la consecuencia que va a tener dicha actitud y no ceder ante su deseo. Parecerá que el niño te odia, que eres un mal padre, que no sabes poner límites y que lo estás mal educando, pero no te confundas, en realidad le estás haciendo mucho bien. Puede ser muy doloroso como padre ver a tu hijo en un estado de ira, pataleando, pegando y aventando cosas, pero en esos momentos ten presente que en tu experiencia como padre lo único que buscas es el bien de tu hijo y que muchas veces te dolerá hacer algo aunque sea para bien.

Por ejemplo, si tu hijo quiere que le compres un juguete y tú como padre no puedes o sabes que ese juguete no es apropiado para su edad o que no le va a dar un buen uso, el niño se soltará a llorar porque tú no le has comprado el juguete. Si tú en ese momento le explicas al niño por qué no se lo vas a comprar, puede ser que se tranquilice y entienda, o bien puede reaccionar aún con más berrinche, pensando que su padre es malo porque no le quiere comprar el juguete. En ese momento es importante que pongas un límite y le digas que se tiene que comportar y entender que no se lo vas a comprar, y qué es lo que va a pasar si no deja de hacer berrinche.

Otra manera de resolver el conflicto es a través de la negociación. Es de suma importancia que le enseñes a tu hijo a negociar. Si tu niño quiere ese juguete tú le explicarás por qué no se lo vas a comprar pero le das la opción de escoger alguna otra cosa que vaya de acuerdo a su edad y sea más apropiado. De esta manera, se resuelve el conflicto cumpliendo el deseo del niño pero en un punto medio. Se satisface su deseo de tener algo, pero de una manera en la que tú quedas satisfecho.

Consejos:

  • Acuérdate de que todos los niños hacen berrinche. Es algo común y si tu chiquito lo hace, no quiere decir que seas un mal padre.
  • No te desesperes. El fin del berrinche es que caigas en la desesperación y cumplas el deseo de tu hijo.
  • En los berrinches que son puros caprichos, no cedas. Si sabes que cumplirle ese deseo a tu hijo no le va a hacer ningún bien, no se lo cumplas.
  • No importa cuánto te duela como padre; en ocasiones tendrás que enojar, decepcionar y frustrar a tu hijo, por su propio bien.
  • Recuerda que los límites tienen que ser claros y deben existir consecuencias que vayan de acuerdo a lo que hizo el niño.
  • Explícale lo que le pasa y lo que está sintiendo. De esta manera, él podrá comprenderlo mejor.
  • Lo impredecible es muy malo para los niños; déjale muy claro qué es lo que se espera de él y qué es lo que va a pasar si sobrepasa el límite.
  • Una manera de resolver un berrinche es a través de la negociación. Enséñale a tu hijo a negociar y busca llegar a ese punto medio en el que se satisface su deseo pero de una manera apropiada.

Psic. Pablo Guerrero Ibargüengoytia

Miembro de la SOCIEDAD PSICOANALÍTICA DE MÉXICO (SPM)

www.spm.org.mx

Clínica de asistencia a pacientes México D.F.:

Teléfonos: (+52-55) 5553 3599, 5286 6550

Aún no hay comentarios

Dejar tu comentario