Las emociones, una dificultad a superar

El estado de ánimo puede afectar la fertilidad.

Al buscar el embarazo, las parejas se someten a cierto tipo de estrés digno de observar y resolver. En la exploración por solucionar el problema, la pareja queda atrapada en un círculo de tensión que interfiere en su vida sexual e, incluso, puede erosionar el amor existente. Lo anterior, aunado a los costos que deberán reasignar en la búsqueda del embarazo, puede suponer una importante carga de presión, por lo que ambos miembros de la pareja deberán de estar conscientes de lo que está por venir.

El no tener hijos para muchas parejas puede significar la limitación a su derecho de procrear. Este hecho también es causa de tensión que puede llegar a requerir apoyo psicológico. Una pareja infértil puede sentir dolor, decepción y frustración de algo que considera que no debería suceder. La pareja deberá superar estas emociones, ya que pueden ser una causa de separación.

En el mismo tenor, el estado de ánimo también puede afectar la fertilidad al provocar trastornos hormonales e impotencia. Sin un apoyo profesional, el tratamiento que tanto ha costado puede empeorar e interferir con el logro del objetivo.

Por otro lado, también se ha encontrado el fenómeno de que las parejas al decidirse a encontrar una solución, desbloquean el problema y quedan embarazadas de inmediato.

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