La televisión, ¿Es conveniente o no?

Los niños pequeños y la televisión.

Pasa horas frente al televisor, solo quiere ver dibujitos, no come sin la TV, quiere llevar el televisor a su cuarto.

¿Es bueno que mire televisión?

¿Tenemos que “prohibir” ciertos programas?

Estas son algunas de las cuestiones que surgen en torno al tema de los niños y la televisión. Los niños de hoy han nacido y están creciendo en un mundo multimediático.

Ellos no pueden imaginar la vida sin televisores, videos, computadoras, internet. Todo esto forma parte de su cotidianeidad.

Cuando analizamos la relación de los niños pequeños con la televisión tenemos que considerar los beneficios de la misma y también sus limitaciones.

Entre los beneficios podemos mencionar que ayuda a conocer palabras y enriquecer el vocabulario, permite conocer lugares y situaciones distintas a las cotidianas (lugares, culturas, animales, plantas) y sobre todo entretiene y divierte.

Muchas veces permite a los adultos dedicarse a quehaceres de la casa o trabajar mientras los niños miran el programa que les gusta.

Pero la televisión no es exclusivamente para niños, por lo tanto entre los estímulos que de ella provienen, hay muchos que pueden impactarlos de diversos modos.

Lo fundamental es reflexionar sobre el uso que le damos ya que no se puede afirmar que sea buena o mala en sí misma sino que dependerá de la forma en que la utilicemos.

Uno de los principales riesgos es el abuso.

Esto se da cuando el niño pasa excesivas horas frente a la pantalla. Lo ideal es que pueda emplear su tiempo libre en distintas actividades saludables para su desarrollo.

Jugar solo o con amigos, realizar actividades al aire libre, jugar con sus mascotas, dibujar, cantar, bailar, escuchar música, pasear, etc.

Cabe señalar que si un niño pequeño (1, 2 años) no es incentivado por su familia es muy raro que pida ver un programa de T.V. A partir de los tres años es más frecuente el interés espontáneo del niño por este “aparato”.

Algunas indicaciones que se pueden tener en cuenta:

Enseñarle a pedir permiso para prenderla, sobre todo en horarios de protección al menor.
Explicarle que la TV tiene programas para distintas edades. Es bueno ayudarlo a elegir entre los canales o programas adecuados para su edad. Cuando hay hermanos mayores que miran programas que no son convenientes para el menor tengan en cuenta el criterio de la edad: No todos pueden ver el mismo programa.
Cuando vea programas que no son exclusivamente realizados para niños es conveniente que los mire con un adulto que pueda aclarar sus dudas o cambiar de canal si considera que la temática no es acorde a la edad del niño.
Respecto a las escenas de violencia que también suelen aparecer en programas infantiles y a la posibilidad de que el niño vea estos programas, cabe señalar que no necesariamente un niño va a tener conductas violentas porque mira programas de TV con escenas violentas. Lo importante es que el niño cuente con la presencia de un adulto que explique las situaciones planteadas en la pantalla, las comente, las relativice. Si el niño conoce formas saludables de resolver problemas y en su contexto cotidiano no está expuesto a situaciones violentas va a poder comprender las escenas de la TV sin por eso adoptar las conductas vistas en la programación.
Cuando alquilen películas traten de ayudarlo a escoger las que son apropiadas para su edad. Muéstrenle varias posibilidades para que él elija. Tengan en cuenta que el niño no puede saber que programas son válidos e interesantes para su edad, por lo que la mirada de los padres o de otros adultos cercanos es fundamental.
Por otra parte en los primeros años no saben poner límites a las cosas que les gustan, si se están divirtiendo y la están pasando bien ellos querrán continuar mirando a cualquier hora y en cualquier lugar, también por esto es importante la presencia del adulto.

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