La relación de pareja: el eslabón más importante de la estabilidad familiar

La relación de los cónyuges representa el eslabón más importante de la estabilidad familiar. Son ellos, los cónyuges, que como “los adultos” del sistema familiar, pueden tomar decisiones y dotar a la familia de oportunidades de crecimiento, o bien, por el contrario, limitar o inhibir este crecimiento. Son los adultos, quien con su esperada “madurez” puedan tomar consciencia y llevar a cabo las acciones correspondientes que favorezcan el desarrollo de cada uno de los integrantes de la familia.

Los hijos, según las diferentes etapas por las que estén atravesando, ya sea en la infancia, la edad escolar, la adolescencia o la edad adulta (y esperemos no sea necesario mencionar las consecutivas, debido a que ya hayan decidido comenzar la aventura de formar su propia familia), serán simplemente un “agregado”, la razón que motive e impulse la construcción de la estructura familiar; pero quien desempeñará el papel de motor principal, siempre será la pareja.

Sin pretender agotar el complejo y fascinante mundo de la relación de pareja, acá propongo aspectos importantes a considerar en 5 puntos definidos:

1)  Una pareja vitalizada no le teme al cambio, al conflicto, a la crisis. Es una pareja conformada por dos personas que han medianamente logrado su propia madurez, su propio proceso de individuación y que, por lo tanto, cuentan con la confianza suficiente para saberse capaces de afrontar los retos que la vida presenta. Esta confianza no se extingue ni se acrecienta a partir del apoyo/acompañamiento del otro, simplemente se enriquece y se afianza. De aquí que, inicialmente, se haya decidido hacer una vida con el otro y que, a partir del paso del tiempo, se han podido superar y sobrepasar las diferentes crisis. Cada uno de los cónyuges se da cuenta que con cada conflicto y con cada crisis se crece, la conciencia se expande y la propia psique se robustece y se fortalece; por lo tanto, se decide, a cada momento, recorrer el camino que “depare” la vida en compañía del ser amado. El otro, el compañero, no se necesita, tampoco se prescinde de él, simplemente se agradece y se goza en su compañía.

2)  La intimidad no se limita exclusivamente al ámbito de la sexualidad ni de la genitalidad; al contario el goce genital se comprende en su futilidad, en su inmediatez y en su casualidad. La pareja vitalizada logra la satisfacción sexual a partir de compartir no sólo la genitalidad, sino otras dimensiones de la persona: los sueños, las metas, los deseos, los anhelos, los defectos, la propia historia, la empatía, recuerdos, tristezas, dolores, frustraciones, temores y, por qué no, hasta los caprichos. La intimidad se manifiesta en una genuina valoración y un profundo aprecio por la otra persona, tal y como es; cuanto más tiempo se comparta esta intimidad, más profunda y real podrá ser. Esta pareja se mantiene “viva” porque se permite que cada uno de sus integrantes vaya transformándose en ese otro más profundo y genuino, ésta es la intimidad que se comparte, no sólo ni exclusivamente los encuentros sexuales; una cena,  un atardecer juntos, o una película son suficientes para intimar en y con el otro.

3)  La pareja vitalizada trabaja en equipo, porque comparten el mismo objetivo: lograr el éxito de la empresa, en este caso, la familia. Puede haber diferencias, opiniones encontradas, ideologías o hábitos y costumbres distintas, pero cada uno está dispuesto a ceder su parte para que se llegue al objetivo: seguir juntos. Aún en los temas espinosos: la educación de los hijos, el trato con la familia política, la administración del dinero, la toma de decisiones, etcétera, todas estas representan sí, conflictos, pero estos se sobrellevan y se solucionan siempre y cuando se tenga el mismo objetivo en común, seguir compartiendo esta historia de vida; que aquél con quien se ha decidido compartir el camino, siga haciéndolo. Por eso es tan grave que los cónyuges tome partido por los hijos en contra de la pareja.

4)  Una pareja vitalizada es tal porque se valora y se aprecia la diferencia de cada uno de sus integrantes. No intenta cambiar o transformar al otro; es precisamente la diferencia lo que enrique la relación: diferencia en opiniones, modos de realizar cosas, perspectivas en las decisiones, proyecciones de metas y sueños… El otro es valorado por lo que es; es a partir de que cada uno de los cónyuges puede apreciar y valorar la propia persona, sentirse cómoda con quien es, que puede, por lo tanto, apreciar y valorar a la otra persona por quien es; no hay necesidad de que el otro cambie; se logra respetar que cambiará cuando quiera y/o pueda cambiar (es su derecho, como lo es también el propio).

5)  Y para lograr todo esto, entonces, se necesita tener al menos buenas, si no es que excelentes, herramientas de comunicación (y si no se tienen, el deseo de estar con el otro nos hará desarrollarlas!). La comunicación es el único modo que hay para poder entender y comprehender el mundo psíquico del otro: la adivinación, la suposición, la intuición, la telepatía, nunca fueron métodos confiables para hacer crecer y madurar una relación de pareja; de ahí la urgencia para eliminar estos hábitos si es que se han logrado colar. Una buena comunicación es aquella que apela siempre a las dos direcciones (de un cónyuge hacia el otro y viceversa: lo que A siente por B y lo que B siente por A, así como lo que B cree que A siente por B y lo que A cree B que siente por A), y esto a lo que respecta a: sentimientos, pensamientos, creencias, fantasías, suposiciones, deseos, expectativas y decisiones. Una buena comunicación siempre favorecerá la individuación, es decir el reconocimiento de lo que es mío y de lo que es tuyo. Como por ejemplo: ycreo que tú “sientes”, “quieres”, “piensas”, seguramente estoy equivocada, por eso prefiero que tú me lo expliques (lo subrayado es deliberadamente subrayado), o  Yo quiero “x”, pero qué quieres tú?

Si bien estos aspectos dan material para pensar en un artículo para cada uno de ellos,  me detengo aquí, esperando que estas ideas generales te den una pista y un deseo de pensar y evaluar tu propia relación de pareja.  Me interesa mucho  poder ofrecer herramientas para que puedas aplicar la psicología para la vida real.

Psic. María Fernanda Chávez
Especialista de TAD (THINK· ACTION· DEVELOPMENT), en temas de familia y pareja.
www.tad.org.mx / FB ThinkTad / Tw @ThinkTad

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