La postura en el embarazo

Cuidando las posturas que adoptes.

Conforme tu embarazo avanza, deberás cuidar las posturas que adoptes, ya que es primordial evitar dolores de espalda, incomodidad, digestión lenta, mala circulación. La excitación hormonal que experimentas afecta también los ligamentos de tu cuerpo, comprometiendo la zona lumbar principalmente, de modo que tienden a ponerse tensos. Los cuidados y la atención en algunos de tus movimientos evitarán dolores de espalda y cansancio, que muchas mujeres sufren en el embarazo.

A continuación te compartimos algunas ideas que te serán de utilidad y que evitarán dolores de espalda y fatiga conforme avanza tu embarazo. Recuerda que el peso de tu bebé se incrementará conforme pasan los meses; tu abdomen aumenta de tamaño y cambia tu natural centro de gravedad hacia adelante, para mantener su equilibrio.

La adopción de posturas adecuadas reduce de manera importante la tensión y el dolor de la espalda. Cuando estés de pie, sentada o caminando, concéntrate en mantener una postura lo más correcta posible, es decir, que cuello y espalda se mantengan en línea recta.

Al hincarte, no te incorpores doblándote, sino manteniendo la espalda recta con el auxilio de tus piernas. En casa, puedes realizar ciertos trabajos domésticos donde te veas en la necesidad de hacer algo en el suelo. Al sentarte o hincarte, acércate previamente todo aquello que necesites de manera que quede a tu alcance. Recuerda: no te dobles o encorves, mantén la postura recta.

Al estar sentada sobre tus piernas, procura apoyarte en tus talones, pero evita que se duerman las piernas. En resumen, tus extremidades deberán trabajar para levantar tu peso, evitando te encorves. Para levantar algo del suelo, tendrás que flexionar las rodillas con la espalda recta: coge el objeto, acércalo a tu cuerpo, e incorpórate apoyada en la fuerza de tus piernas y muslos.

Evita, sin embargo, levantar objetos muy pesados. Auxíliate en otras personas. En tu estado, lo mejor es que no coloques objetos de peso en estanterías altas. Si tienes que cargar bolsas pesadas, divide el peso en ambos brazos.

En caso de que estés acostada en una superficie al ras del suelo, después de hacer ejercicio, por ejemplo, querrás levantarte. Lo primero que deberás hacer es girar hacia un lado, cruza una pierna sobre la otra, y utiliza ambas manos para apoyarte en el piso mientras te colocas de rodillas. Con la espalda recta, utiliza la fuerza de tus muslos para incorporarte.

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