La ecografía

El procedimiento que permite ver al bebé antes de nacer.

La ecografía o ultrasonido es una técnica que permite ver al bebé a través del uso de sonidos, no perceptibles para el oído humano. Este examen es sin dolor para la mamá e inofensivo para el bebé.

El primer ultrasonido.

La décima semana de embarazo, o la semana 12 de gestación, es el periodo más adecuado para un ultrasonido, el cual ofrecerá al médico una valiosa información acerca de tu condición y la de tu bebé. Este primer análisis proporciona datos sobre:

La edad de tu embarazo.

Si la fecha de tu último período es incierto
Si tus ciclos menstruales son irregulares
Si tu embarazo se desprende directamente después de dejar la píldora
Todos los embriones de 6 a 11 semanas tienen aproximadamente, casi el mismo tamaño. Por lo tanto, la medición por ultrasonidos de la longitud de la cabeza-nalgas (cráneo-caudal) de un embrión, permite conocer su edad. Así, es posible conocer la fecha probable del parto.

El crecimiento de tu futuro bebé.

Desde la semana 11 del embarazo, se puede medir el diámetro biparietal, es decir, el diámetro de la cabeza (tomado arriba de las orejas); el diámetro abdominal, y la longitud del fémur. También se observan los latidos del corazón, cuya frecuencia es alrededor de 80 latidos por minuto.

A partir del primer ultrasonido se llevará a cabo la medición de la translucencia nucal. Esta observación indica el espesor del cuello, el cual si es superior a los tres milímetros en la semana 13, alerta sobre el Síndrome de Down. Se deberá complementar con otros exámenes.

Un ultrasonido realizado en buenas condiciones detectará alrededor del 60% de las enfermedades del Síndrome de Down y el 90% de las malformaciones graves.

Estas observaciones son particularmente valiosas:

  • Si la mamá tiene más de 40 años.
  • Si hay un riesgo genético familiar.
  • Si hubo una complicación durante un embarazo anterior.

El buen desarrollo del embarazo.

El doctor verificará la implantación de la placenta e inspeccionará los órganos reproductivos internos, para asegurarse que no haya ninguna malformación uterina; observará la ubicación de la placenta y todos sus órganos internos, con el fin de garantizar que no haya complicaciones como malformaciones uterinas, miomas o un cuello uterino incompetente.

Aparte de las observaciones trimestrales, el médico puede solicitar un ultrasonido para obtener información sobre:

  • Un posible riesgo de aborto natural.
  • La posibilidad de esperar gemelos.

El segundo ultrasonido.

En la semana 20 de embarazo o a las 22 semanas de gestación, es el momento ideal para realizar un segundo ultrasonido. Esto permite un estudio preciso de todas las estructuras físicas externas de tu bebé, con el fin de detectar cualquier anomalía de formación.

Se continuará la evaluación de su crecimiento, a través de la medición del diámetro de la cabeza o el diámetro biparietal (BIP) y el diámetro abdominal al nivel del ombligo. También se medirá el hueso nasal para encontrar un posible Síndrome de Down.

Si tu bebé no está bien posicionado, sobre todo si no se puede ver su espalda, el ultrasonido se volverá a realizar.

Veremos en este análisis:

  • La mano que está más cerca de la boca.
  • Los movimientos de deglución.
  • El reflejo plantar indica que el sentido del tacto existe: cuando el bebé toca la pared del útero con el pie, se mueve hacia atrás.
  • El movimiento de los músculos de la respiración: el diafragma y la pared torácica se levantan.
  • El cerebro.
  • La placenta, claramente visible entre las 12 y 18 semanas.

El tercer ultrasonido.

Entre las semanas 32 y 34 de gestación, es el momento de hacer un tercer ultrasonido; la mejor fecha es la semana 32 de gestación o la semana 30 de embarazo.

Este nuevo ultrasonido tiene su razón de ser en los casos siguientes:

  • Cuando existe preocupación por retraso en su desarrollo. Por ejemplo, cuando la mamá tuvo una enfermedad infecciosa. Se verifica entonces el tamaño del bebé, sus movimientos cardiacos, sus reflejos al ruido y la luz.
  • Cuando se sospecha una anomalía que se puede tratar. El ultrasonido permite alertar y actuar con rapidez en el nacimiento. Este es el caso de una malformación cardiaca por ejemplo.
  • Cuando la placenta se encuentra muy cerca del orificio cervical interno. En este caso, se mide la distancia final entre ellos. La placenta puede bajar mucho, hasta que cubre el orificio interno del cuello del útero, lo que obliga a proceder a una cesárea.
  • Cuando se teme una mala presentación. El bebé desciende hacia la entrada de la pelvis materna en la semana 31 de gestación, en el caso de un primer embarazo. Tiene su última posición en la semana 34. Cuando se acerca el parto, se mide el diámetro de su cabeza y el diámetro abdominal al nivel del ombligo. Ambas medidas deben estar en armonía. Algunas anomalías fetales ya se pueden operar a interior del útero. El ultrasonido guiará la mano del cirujano.
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