La autoestima de mamá

Sentirse bella durante el embarazo.

Durante los nueve meses que dura generalmente un embarazo, las mujeres sufrimos transformaciones externas e internas.

Estos cambios pueden modificar nuestra autoestima, la imagen que nos hacemos de nosotras mismas, y, por lo tanto, la manera en que nos juzgamos y nuestra capacidad para querer y sentirnos queridas.

Y es que el embarazo se “acopla” poco con el ideal de belleza femenina imperante en nuestra sociedad. Tal parece que, al quedar embarazadas, perdemos, ante los ojos de los demás, nuestro estatus de “mujer ” para convertirnos en “futuras mamás”.

Cada mujer reacciona de manera distinta al embarazo y va desarrollando diferentes sentimientos, conforme atraviesa las etapas de su gravidez.

La manera en que nuestra propia madre vivió su embarazo, el apoyo de nuestra pareja, si es un embarazo planeado o no, la edad, el número de embarazos previos, la situación económica, la manera en que percibimos la influencia de nuestra próxima maternidad en nuestros sueños, los planes, las relaciones familiares, el desarrollo personal y profesional, nuestra seguridad respecto a si seremos o no una buena madre, son algunos de los factores que pueden afectar negativamente el nivel de nuestra autoestima.

Asimismo, los cambios hormonales que sufrimos a lo largo del embarazo y el hecho de saber que dentro de nuestra matriz se está gestando un pequeño ser humano al que todavía no conocemos, influyen también de manera decisiva en nuestro estado de ánimo. Los cambios externos y, por lo tanto, más visibles pueden llegar a hacernos sentir feas y poco deseables, además de poco queridas o amadas.

Durante el embarazo, la mayoría de las mujeres tenemos sentimientos contradictorios sobre nosotras mismas.

Por un lado nos sentimos gordas y poco atractivas y nos cuesta trabajo aceptar los cambios por los que estamos atravesando pero, al mismo tiempo, el saber que somos portadoras de un bebé nos llena de orgullo, satisfacción y de una realización plena como mujeres. Sentimos miedos, angustia, nos sentimos inseguras ante los cambios que ese nuevo bebé provocará en nuestras vidas y, al mismo tiempo, sabemos perfectamente que seremos la mejor de las madres y que nada ni nadie se interpondrá entre nuestro bebé y nosotras.

Por el bien de ambos es importante que durante el embarazo dejemos que esos sentimientos positivos fluyan libremente y que seamos capaces de expresar y exteriorizar los sentimientos negativos con aquellas personas en quienes confiamos.

La mayoría de la gente ama a las mujeres embarazadas y está dispuesta a ayudarlas en lo que requieran. Si nosotras ponemos un poco de empeño en seguir siendo, además de futuras mamás, mujeres, y seguimos cuidando, como siempre, nuestra apariencia externa, lograremos que la gente descubra en nosotras una nueva forma de belleza.

Si nos empezamos a sentir decaídas, tristes y sin ganas, es recomendable platicarlo con alguien, una amiga que ha pasado por lo mismo o inclusive acudir a una terapia donde puedan descubrir el fondo de sus sentimientos.

Una forma rápida de sentirse mejor es arreglándose, vístanse bonito, presuman la panza y disfruten su embarazo y los elogios que los demás les dicen. Esto último funciona pero no a largo plazo, por lo que si de lo que se sufre es de una depresión, es recomendable acudir a un especialista.

Psic. Lara Durand
Miembro de la SOCIEDAD PSICOANALÍTICA DE MÉXICO (SPM)
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