La asertividad en los niños

La asertividad en los proyectos educativos y familiares.

La asertividad debe ser una meta en los proyectos educativos tanto en el ámbito familiar como en el escolar. Esta cualidad puede definirse como la capacidad que cada persona tiene para comunicarse de forma congruente con lo que piensa y lo que siente, respetándose a sí mismo y a los demás. Tener una conducta asertiva es reflejo de una sana autoestima y de un autoconcepto equilibrado; asimismo, el estimular la inteligencia emocional haciendo que el niño se conozca a sí mismo, y valide sus propios pensamientos y sentimientos, hará que se fortalezcan tanto su seguridad personal como sus relaciones sociales.

Un niño necesita de un ambiente seguro y respetuoso, además de una relación sana con los adultos, en la que validen sus experiencias y le ayuden a reflexionar sobre el manejo de sus emociones, de esta forma, el pequeño será asertivo, es decir, tendrá el “valor” de decir y hacer lo que piensa y siente de sí mismo y de los demás.

Es esencial tener en cuenta que los niños muestran sus emociones de muchas maneras, a veces incomodas para los adultos, como por ejemplo mediante “berrinches”; en este caso, si el adulto sólo reprime o castiga ese tipo de conductas en lugar de encauzarlas analizando el malestar que las causa y llevando al niño a la reflexión de acuerdo a su edad, éste nunca se sentirá seguro y con la libertad de manifestarse con total libertad.

Un momento clave para promover esta cualidad en los niños es cuando cometen errores. Cometer errores es parte natural de la vida, parte del proceso de aprendizaje. Cuando a los niños les permitimos equivocarse en el hogar o en la escuela, es decir, cuando no damos lugar a burlas o a castigos por los errores naturales que pueden cometer durante el proceso de aprendizaje, los niños se sienten acompañados y estimulados para seguir explorando y buscando soluciones ante los retos de la vida.

Un niño es asertivo cuando se siente amado, libre y seguro, y esto se logra cuando padres de familia y maestros saben separar la identidad del niño de sus conductas a la hora de comunicarse con él. No es lo mismo decirle: “eres un flojo” a decirle “no has hecho la tarea”, por lo que es importante distinguir entre lo que el niño “es” y lo que el niño “hace”. El niño siempre es valioso y digno de respeto; más bien son las conductas del niño las inadecuadas y cuando nos comunicamos con él debemos hacerle sentir que lo amamos y respetamos, y transmitirle que lo que debe mejorar es lo que hace no lo que es.

En suma, el niño asertivo es el resultado de un niño amado y respetado por los adultos que lo acompañan; aquél que ve el mundo y la vida como un lugar confiable, donde puede abrir su mente y su corazón, un lugar de paz donde los valores como el respeto, la justicia y el bien común son la regla de convivencia, solo así se sentirá seguro para comunicar lo que realmente quiere y necesita comunicar.

Carlos Armando Ávila Cota.

Psicólogo Educativo y Gerente Académico

de AMCO®

www.amco.me

Aún no hay comentarios

Dejar tu comentario