Fumar en el embarazo

El tabaco atraviesa la barrera placentaria.

Fumar en el embarazo constituye un problema creciente de salud pública, a pesar de las campañas de información realizadas en los últimos años.

Composición del humo del tabaco.

La composición del humo del tabaco es compleja. Depende del tipo de tabaco (rubio, marrón), aditivos y el método de consumo.

Más de 4 mil sustancias han sido identificadas. En la fase de gas, hay 10 a 15% de dióxido de carbono, 3.6% de monóxido de carbono, de 0.1 a 0.2% de hidrógeno, cianuro y compuestos orgánicos volátiles (1-3%) como aldehídos, cetonas e hidrocarburos.

En la fase sólida, son carcinógenos (hidrocarburos aromáticos policíclicos, nitratos, aldehídos, nitrosaminas, cetonas, elementos de benceno y radiactivos), irritantes (acroleína), metales (níquel, cadmio), con radicales libres (quinonas, hidroquinonas, epóxidos, CO, compuestos de peróxido), y la nicotina.

Los peligros del humo.

Los principales componentes del tabaco atraviesan la barrera placentaria y llegan al feto.

Por ejemplo, en algunos estudios los niveles de carboxihemoglobina materna tuvieron variación de 5 a 15% cuando se han consumido 20 cigarrillos al día, y el consumo del bebé es de 1.8 veces el de la madre.

El consumo de tabaco puede evaluarse con precisión mediante la medición de cotinina. Ésta representa el 80% de los productos de degradación de la nicotina, y se encuentra en todos los medios biológicos (sangre, orina, saliva, leche, pelo, líquido amniótico…).

La cotinina también se encuentra en el feto y en el líquido amniótico (30 a 45% de las tasas de madres fumadoras).

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