Frustración de los hijos

La clave del éxito está en el diálogo, la orientación y el buen ejemplo.

La frustración es el resultado de un deseo material o emocional insatisfecho. Es de vital importancia proveer, desde la infancia, de herramientas que permitan a los hijos tener una vida emocionalmente estable en el presente y en el futuro y que entendamos que no se puede aprender a manejar la frustración sin haber experimentado una dosis de ésta.

Muchas veces los padres se angustian al pensar que su hijo se puede frustrar ante la incapacidad de poder realizar alguna actividad, y acuden de inmediato a resolverla sin darle la oportunidad de que sea él mismo quién experimente, investigue y piense en la solución. Es muy importante tomar en cuenta que la frustración es parte de la vida y que no podemos evitarla, pero sí podemos aprender a manejarla y a superarla.

Cuando un niño es muy pequeño cree que el mundo gira alrededor de él. Piensa que se merece todo lo que quiere y en el momento en que lo quiere. No sabe esperar porque no tiene el concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás. Es importante que sepa que sus padres están ahí para ayudarlo en el momento en que él los necesite pero que no sean ellos quienes le resuelvan cualquier dificultad que pudiera tener.

En todas las edades se atraviesan momentos de frustración; sin embargo, se trata de enseñarles a nuestros hijos cómo tolerarla y buscar alternativas para resolver los conflictos. Esto será más fácil realizando las siguientes actividades:

Evitar ser padres y madres complacientes, con el fin de permitir que sus hijos conozcan la frustración y aprendan a identificarla.
Establecer normas y, como padres, ser consistentes, coherentes y persistentes respecto a éstas.
Mantener una comunicación constante y fluida, de manera que comprendan la razón de las normas y sus consecuencias.
Hacer que los hijos tomen conciencia en cuanto a que no pueden cumplir todos sus deseos y que en la vida diaria hay situaciones de frustración que no deben bloquearnos.
Comentar cualquier programa, película o cuento en el que se presenten casos relevantes de personas que no logran sus deseos. Concluir de forma positiva, resaltando cómo, a pesar de todo, hay que continuar intentándolo.
Acostumbrar a los hijos a reconocer sus propias limitaciones y a pedir ayuda cuando la necesiten.
Animar a los hijos a realizar pequeños esfuerzos para vencer dificultades en tareas que hayan abandonado por comodidad o por capricho.
Enseñarles que de los errores se obtienen enseñanzas que nos hacen mejorar.
Y, sobre todo: estar siempre dispuestos a escuchar y tratar de entender a los hijos, y tener muy presente que la clave del éxito está en el diálogo, la orientación y el buen ejemplo.

Psic. Vanessa Bosch

Sociedad Psicoanalítica de México (SPM)

www.spm.org.mx

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