Etapas del parto

Las etapas que conviene identificar.

En la preparación para el parto intervienen diversas etapas que conviene identificar para poder entender el proceso natural que vives. En su primera etapa, el cuello del útero se dilata para permitir el paso del bebé; la siguiente etapa es el nacimiento de tu bebé; la tercera etapa señala la expulsión de la placenta.

Gran parte de las mujeres experimentan síntomas relacionados con el preparto; sin embargo, la vivencia de traer al mundo un hermoso bebé es mucho más emocionante y llena de color, de lo que los términos médicos pueden describir. Por lo tanto, disfrútala al máximo y verás que todo saldrá muy bien.

La preparación corporal (preparto)

La naturaleza te ha provisto de lo necesario para que puedas crear vida. Antes de que comience el parto, las hormonas del útero y el propio bebé preparan tu cuerpo para el milagro del alumbramiento. De hecho, durante las últimas semanas es muy probable que experimentes signos evidentes de que el día del nacimiento se acerca.

Sin embargo, la experiencia es muy diferente según quien la viva. Aunque existan rasgos generales semejantes, cada mujer vive su experiencia de manera particular, y los síntomas pueden variar, no obstante el aviso de que el parto está muy cerca y es muy evidente.

El bebé se dispone a nacer

El bebé, para colocarse de manera adecuada, requerirá de acomodarse (encajarse) en la salida del útero. El pequeño se acomodará de forma que su cabeza quede hacia abajo, entre los huesos de la pelvis.

Si es tu primer embarazo, el bebé podría acomodarse dos a tres semanas antes. En caso contrario, si ya has tenido hijos, podría ocurrir que el bebé permanezca en una posición más arriba hasta el momento del parto, debido a que tus músculos uterinos ejercerían menos presión sobre él. Sabrás que se encuentra en posición porque sentirás menos presión contra tu diafragma y respirarás de mejor manera. La sensación de orinar se presentará muy a menudo, porque el bebé presionará tu vejiga.

Braxton Hicks: las contracciones

Se conoce así a las contracciones involuntarias cuyo nombre se debe al médico que las describió. Dichas contracciones son necesarias para que el útero se prepare para el nacimiento y pueden comenzar alrededor de la semana ocho de embarazo. Las mujeres embarazadas comienzan a sentirlas hacia la mitad del embarazo, durante el segundo trimestre; pero no te preocupes si no las notas, hay mujeres que viven su embarazo sin percatarse de que las han tenido.

Si pones tu mano sobre el abdomen, observarás un endurecimiento y encogimiento del útero, que puede durar alrededor de 25 segundos. A diferencia de las contracciones del parto, las contracciones de Braxton Hicks no suelen ser dolorosas, pero sí incómodas.

Si experimentas molestias al respecto, toma asiento y relájate hasta que desaparezcan. A medida que se acerca el momento del nacimiento, las contracciones de este tipo se intensifican y son más frecuentes. Tu cuerpo se prepara para el parto con la dilatación del cuello uterino e incrementando el riego sanguíneo de la placenta.

Las técnicas de relajación te podrán ayudar en caso de que la intensidad de las contracciones sea muy grande; considera que dichas contracciones aún no son las del parto propiamente, por lo que es hora de practicar el control respiratorio.

Algunas mujeres confunden las contracciones Braxton Hicks con los dolores del parto y acuden al hospital, y de ahí de regreso a casa por falsa alarma.

Ahorra energía

Es probable que tu naturaleza de próxima mamá te impela a hacer preparativos en el hogar, y dejarlo listo para la llegada del bebé a casa. Así que seguramente te activarás para dar algo de mayor orden a la casa, y verificar que nada falte.

Si sientes deseos de limpiar, reacomodar, de hacer cosas laboriosas, lo mejor será que controles estos impulsos; ahorra esas energías para cuando llegue el momento, las necesitarás.

Se desprende el tapón

Un signo muy evidente de que el parto está llamando a la puerta es la descarga a través de la expulsión del tapón de mucosa, el cual cumplió la misión de sellar el cuello del útero a lo largo del embarazo, protegiéndolo contra las infecciones. El cuello uterino se dilata lo suficiente para que el tapón de mucosa se desprenda, a veces hasta dos semanas antes del inicio del parto.

La pérdida del tapón no necesariamente indica que el parto es inminente ya que este puede ser expulsado días o incluso semanas antes del inicio del trabajo de parto.

No es necesario acudir a maternidad. Sin embargo, si se producen pérdidas de sangre será necesario llamar al hospital lo antes posible, ya que no se consideran signos de normalidad dentro del proceso de parto. En cuando a las relaciones sexuales, procura no mantenerlas una vez perdido el tapón, ya que el útero se habrá vuelto vulnerable a las infecciones externas.

Puede ocurrir que el tapón no salga hasta el mismo día del nacimiento. Recuerda que el tapón se puede desprender algunos días antes del nacimiento. El tapón de mucosa es viscoso y presenta un aspecto pardo, rosado o levemente sanguinolento, debido a los capilares que permitían su adherencia al cérvix. Dicha descarga es signo de la dilatación del cérvix.

Cambios premenstruales

Es probable que experimentes sensaciones premenstruales y emocionales semejantes a las que aparecen después de la menstruación. Sentirás calambres, presión sobre el recto y la necesidad de orinar o defecar de manera constante.

Altibajos de humor

Las emociones que has de experimentar mientras llega la hora del nacimiento de tu bebé son variadas y diversas, y cada mamá las experimentará y enfrentará de manera distinta. A continuación enumeramos algunas de estas emociones, señalando sus características generales.

Impaciencia. No desesperes si la fecha prevista para el nacimiento de tu bebé se pospone o se adelanta, sin que hayas experimentado síntomas que anuncien la llegada. Recuerda que dicha fecha es sólo aproximativa, ya que la mayoría de los bebés nacen antes o después.

Alegría. Podrías experimentar exaltación cuando tu cuerpo te diga que ha llegado el momento que has estado esperando a lo largo de nueve meses. Vive esta alegría de manera intensa, no te reprimas y comparte la noticia con tus seres queridos y las personas que te rodean.

Aprensión. Puede ocurrir que vivas síntomas de ansiedad creados a partir de ideas fijas que no te permiten relajarte. Los síntomas de preparto podrían causarte dichos pensamientos, generándote preocupaciones de todo tipo, llevándote a una serie de ideas relacionadas con el nacimiento, que te podrían poner nerviosa sin razón.
Bienestar. Mientras el proceso natural del embarazo avanza, es probable que vivas momentos de satisfacción que denotan la preparación de tu cuerpo para el parto. Dichos sentimientos habrás de vivirlos como una experiencia sensual que te invitará a disfrutar de los últimos días de tu embarazo. Satisface tus antojos, vive plenamente la intimidad con tu pareja, sueña despierta, mímate y déjate llevar por esa sensación de plenitud.

El papel de tu bebé

Se han tratado de hallar explicaciones que definan claramente las razones que desencadenan el parto. Algunas señalan diversos factores como los cambios hormonales y endocrinos que surgen de una parte del sistema nervioso central del bebé y de la madre; las situaciones de estrés, o explicaciones de carácter psíquico que hablan de una armonización o sintonía cerebral entre la mamá y el bebé, de modo que cuando éste ya se halla incómodo envía señales a la placenta y a la mamá.

El útero también puede desempeñar un papel en este proceso, ya que es capaz de enviar señales al cerebro, además de ser receptor de las mismas; asimismo, manda señales para poner en marcha los cambios hormonales necesarios para desencadenar el parto.

Así, las hormonas parecen ser el factor desencadenante. Sus niveles pueden dispararse hacia arriba o hacia abajo, mientras aparecen nuevas secreciones hormonales. Algunas de las cuales provienen del mismo bebé.

En la medida que se acerca el momento del nacimiento, la cabeza del bebé (o sus nalgas) descenderá dentro de la pelvis, preparando el momento del nacimiento, después de flotar dentro del saco amniótico, por encima del nivel pélvico.

Un descubrimiento adicional que puede ser un signo interesante de aviso, es la reducción de las pataditas del bebé; si bien existirán leves movimientos, sus acciones parecieran cesar por completo. En este caso contacta a tu médico o comadrona.

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