Estrés en el embarazo

Cuando alcanza niveles muy elevados.

El embarazo es una de las etapas más bonitas tanto para la mujer como para su pareja y familiares, es una época de muchos cambios en su cuerpo, en sus emociones y en su entorno y todos ellos son bienvenidos pero en muchas ocasiones las exigencias de su vida laboral como personal añaden estrés a sus vidas.

Pero no necesariamente el estrés es negativo, cuando se maneja adecuadamente puede proporcionar fuerza necesaria para enfrentar los nuevos desafíos. Probablemente una mujer embarazada que siente que sabe manejar bien el estrés esto quiere decir que siente energía pero no un cansancio y que funciona bien en su casa y su trabajo no tenga ningún tipo de riesgo en su salud y en la de su bebé a causa del estrés.

Sin embargo cuándo es demasiado el estrés y alcanza niveles muy elevados puede ser dañino para la mujer embarazada, especialmente cuándo trata de hacer todo lo que hacia comúnmente. Los efectos a corto plazo de un exceso de estrés incluyen fatiga, sueño, ansiedad, poco o demasiado apetito, dolores de cabeza y de espalda. Cuando existe un estrés demasiado intenso los efectos a largo plazo pueden provocar graves problemas de salud, tales como una menor resistencia a las enfermedades infecciosas, la alta presión arterial y ciertas enfermedades cardíacas así como riesgo de parto prematuro, de que el bebé nazca con un peso muy bajo y posiblemente, de un aborto espontáneo.

Algunas técnicas para reducir los niveles de estrés es asegurarse de consumir una dieta saludable, dormir bien, hacer ejercicios (bajo autorización médica) este último también ayuda a prevenir algunas de las molestias más comunes en el embarazo como son los dolores de espalda, fatiga y constipación, apoyo de pareja o familiares también ayudan a reducir el estrés en las mujeres embarazadas ayudándoles en tareas del hogar o simplemente ayudándoles a despejar su mente de preocupaciones comunes de una embarazada.

Ponerse cómoda en su habitación sin teléfono y sin ruido. Es recomendable acostarse o reclinarse. Acostarse hacia un lado y ayudando a soportar la barriga con una almohada.

La relajación que deseas darle a tu cuerpo y a tu bebé se encuentra bajo tu control.

Tener una buena respiración de manera lenta, constante y profunda utilizando la barriga, no el pecho.

Disfruta todas las sensaciones placenteras que causa el estar embarazada ten por seguro que tu bebé lo siente y lo ayudarás a estar tranquilo.

Escucha música clásica, ponte audífonos en tu pancita y respira profundo tu bebé se acostumbrará a esa melodía y al momento de nacer si la escuchase otra vez lo relajará ya que recuerdan el vientre materno, es recomendable hacerlo por 20 min diarios.

Platica con tu bebé, ellos reconocen desde el vientre sonidos y voces.

Disfruta tu etapa, es evidente que existen preocupaciones pero que más importante que tu bebé nazca tranquilo, ya tendrás tiempo para arreglar pendientes.

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