Es hora de cambiar el pañal

Hasta que aprenda a ir al baño.

Tu bebé deberá llevar pañal noche y día durante dos o tres años, hasta que aprenda a ir al baño. Mientras tanto habrá que elegir los más adecuados entre una amplia variedad disponible en el mercado.

En el pasado las mamás solían utilizar tiras de tela como pañal, que había que mantener limpias y lavadas. Esta opción ha sido sustituida por otras opciones, aunque sigue siendo una alternativa para muchos padress que buscan ahorros.

También es cierto que por la dinámica del mundo, los pañales disponibles en el mercado han venido a resolver algunos problemas relacionados con mantener limpios a los bebés, generando otro tipo de problemáticas relacionadas con afectaciones al medio ambiente.

Pañales que puedes reutilizar

Los pañales de tela reutilizables podrían parecerte más caros al principio. Requerirás más de veinte de una buena calidad para comenzar. Esto, con el tiempo, puede resultar más barato que la compra de pañales desechables, cuyo costo resulta muy caro.

Algunos papás opinan que los pañales de tela se pueden aprovechar de manera más óptima por las noches, sobre todo en bebés más grandes. Sin embargo, estos pañales suelen presentar ciertas desventajas como el trabajo adicional que representa el lavarlos y secarlos de manera constante, después de cada uso.

Existen los pañales reutilizables con forro que permiten el paso de la orina, evitando que los bebés se mojen y se rocen. Adicionalmente los hay con braguitas de plástico para evitar pérdidas.

Puedes comprarlos con cierres ajustables para que se adapten bien al cuerpo de tu bebé, pero no los metas en una secadora.

Los pañales confeccionados con tela de rizo tradicionales son un poco más difíciles de poner. Existen algunos modelos que se amoldan al cuerpo de tu bebé, parecidos a los desechables, con cierres de Velcro.

Algunos también utilizan una capa exterior de plástico, y otros requieren de bragas impermeables.

Sólo requerirías de un juego de pañales reutilizables y no es necesario comprar nuevos. A la larga resultan más baratos y se pueden usar con más de un bebé.

El problema es que se deben lavar y secar; presentan algunas dificultades para colocarse (con excepción de los que tienen forma), y existe un pequeño riesgo de pinchar a tu bebé con un imperdible (“seguros”).

Los pañales de tela de rizo utilizan imperdibles, braguitas de plástico y forro especial. De este tipo existen también los que se amoldan a la forma del cuerpo de tu bebé, y los que tienen forma y forro especial.

Úsese y tírese

La elección de la mejor opción en pañales variará según el caso. Aquellos que son fáciles de usar y que son desechables suelen ser los más utilizados. Estos pañales son elásticos y se amoldan para evitar que el desecho de tu bebé quede expuesto.

Sus tallas varían entre aquellas especiales para los recién nacidos y aquéllos destinados a niños que gatean. Algunas marcas tienen modelos específicos para niño y niña. La desventaja es que los pañales desechables son muy caros y están creando un problema de residuos y contaminación ambiental.

Los pañales para desechar

Son pañales de usar y tirar; existe una amplia gama de éstos en el mercado, ahorran tiempo en su colocación, contienen gel especial para absorber los líquidos, previniendo las rozaduras; además se amoldan al cuerpo de tu bebé, según su talla.

Estos pañales no requieren de ser lavados, ni de imperdibles o braguitas. Son muy prácticos para viajar, no utilizan accesorios adicionales, y no se lavan.

El problema es que se utilizan una sola vez, resultan muy caros y son cada vez menos recomendables por la cantidad de desechos que generan, afectando al medio ambiente.

Tu bebé se roza

Uno de los problemas más frecuentes en los bebés es la dermatitis del pañal o rozaduras. Las causas más comunes de que la piel de nuestros bebés se irrite incluyen el uso de pañales desechables, dejar puesto un pañal más tiempo de lo necesario, falta de higiene, bebés con piel delicada o con dermatitis atípica, o que el pequeño se alimente con alto contenido de grasa, ácido o picante.

El uso de pañales de tela, los cuales no tienen químicos en contacto con la piel del bebé, suelen ser más sanos que los desechables. Éste tipo de pañales previenen las rozaduras además de dejar la piel seca.

Durante un cambio, es recomendable dejar a tu bebé sin pañal, permitiendo que el sol bañe el área irritada por breves lapsos de tiempo, permitiendo su regeneración. Evita darle alimentos grasosos, muy condimentados, muy ácidos o con picante, pues esto provoca mucha de la irritación en su piel.

De manera natural se suele aprovechar la fécula de maíz en vez de usar cremas anti-rozaduras, que ayudará a que tu bebé sane mucho más rápido. Sin embargo, el uso de algunas cremas disponibles en el mercado también puede ser de utilidad para combatir la piel irritada.

A veces el cambio de un tipo de pañal por otro, puede ayudar a prevenir las rozaduras, aunque en algunos bebés será necesario un cambio de los pañales después de cada comida.

Observa las deposiciones de tu bebé

Si tu bebé está bien, sano y feliz, no te preocupes demasiado por el aspecto de sus heces. Sin embargo, habría que poner atención especial en ciertas ocasiones para detectar algunos indicios que requieren de una visita al pediatra; por ejemplo, si hallas sangre en sus deposiciones.

Durante los primeros días posteriores al nacimiento de tu bebé, podrás observar cambios en el color de sus heces. Tu pequeñito defecará meconio (sustancia viscosa de color verdoso de tono oscuro, cuyo contenido es la bilis y la mucosa, cuyo origen es el líquido amniótico que tu bebé ingirió en el útero.

Una vez que tu bebé comienza su dieta con leche, el tono de las heces pasará de un pardo verdoso a un pardo amarillento, con poca consistencia, variando gradualmente según el tipo de alimento que tu bebé vaya recibiendo (leche materna o de biberón).

Generalmente, las heces de tu bebé que mama leche materna son menos consistentes, de un color amarillo. Los bebés que ingieren leche de fórmula presentan unas heces firmes, de color marrón y aroma penetrante.

También es importante que sepas que después del nacimiento, la orina de tu bebé puede contener ciertas sustancias (uratos) que pueden teñir el pañal de color rosa oscuro o rojo, algo que no presenta problema y es normal, no te alarmes. También tu bebé puede orinar muy a menudo porque su vejiga no puede contener la orina todavía.

Preocúpate si tu bebé no orina durante varias horas y, en tal caso, habrá que poner atención, ya que existe la probabilidad de alguna anormalidad en el conducto urinario, ameritando la visita inmediata con el médico. La otra explicación es que tu bebé esté deshidratado.

El número de deposiciones diarias puede variar también. Algunos chiquitos pueden llenar los pañales después de cada alimento, o suelen deponer después de un par de días. Si no se observa alguna inquietud de tu bebé o algún otro tipo de problema, no te preocupes.

Cambiando el pañal

La limpieza de los pañales es un trabajo que habrás de realizar al menos durante los primeros años de vida de tu bebé. Los padres primerizos pasan mucho tiempo cambiando los pañales a sus bebés, y suelen utilizar diez pañales al día o más.

El cambio de pañales podría asustar a un papá inexperto, a quien le podría parecer complicado al principio, sin embargo, con un poco de práctica, se verá que mantener seco, cómodo y contento al nuevo miembro de la familia es más fácil de lo que pensabas.

Prepara todo lo que necesitarás. Independientemente del tipo de pañal que utilices (desechable o reutilizable de tela), cuida de tener todo listo para cambiar a tu bebé: un pañal, imperdibles (alfileres de gancho o aseguradores si has decidido utilizar pañales de tela); un recipiente con agua tibia; toallitas húmedas para bebé o bolitas de algodón (para bebés de piel sensible). También puedes apoyarte con una toalla suave y limpia.

No olvides la pomada para prevenir las rozaduras (existe una amplia variedad en el mercado); un cambiador y una toallita, paño o empapador para colocar encima tu pequeño, también te serán necesarios.

Asegúrate tener todo a mano, evitando dejar a tu bebé desatendido, ya que un recién nacido puede sorprender por su capacidad para rodar sobre sí mismo.

Limpia las partes íntimas de tu bebé

Con las manos limpias, apoyada con bolitas de algodón o toallitas húmedas limpiadoras para bebés, higieniza amorosamente las partes íntimas de tu bebé.

Si es niña: Limpia los pliegues de sus piernas y retira los restos de heces. Levántale las piernitas y ejecuta una limpieza en el interior de los pliegues. Sostén sus tobillos con una mano y comienza la limpieza con la otra en la zona genital. Hazlo siempre de la vagina hacia el recto, de adelante hacia atrás, nunca al revés (sobre todo en las niñas, para evitar extender las bacterias que podrían provocar infecciones urinarias). No abras los labios vaginales para limpiar su interior, y siempre efectúa la operación de limpieza hacia el recto. Retira el pañal sucio. No te olvides de limpiarle los pliegues que se forman en los muslos y las nalgas.

Si es niño: Con la toallita o el algodón humedecidos, limpia con delicadeza la zona bajo los testículos. Cubre con un pañal limpio su pene, porque durante el cambio de pañales, por la exposición al aire, se puede desencadenar una micción sobre ti o sobre las superficies cercanas. Una vez que hayas ejecutado la limpieza de las partes íntimas, sécalo con una toallita limpia y aplícale pomada o vaselina. No retires el prepucio en esta operación.
En ambos casos, la zona deberá quedar seca, permitiendo que tu bebé quede unos momentos sin pañal para airear la zona. Aplica una pomada protectora para evitar la irritación y colócale su pañal nuevo o limpio.

Las rozadoras o irritaciones

En las mañanas, como primer acción de rutina, deberás cambiar el pañal a tu bebé, al igual que después de cada comida y antes de dormir por la noche. Encuentra siempre un lugar seguro donde puedas cambiarlo y no olvides dejarlo un rato sin pañal para airearlo.

Considera que la limpieza de tu bebé es muy importante para evitar la piel irritada. Aunque es un problema muy común, las rozaduras pueden prevenirse con una buena atención en su limpieza y alimentación.

El uso del jabón común y las aplicaciones de loción no son las mejores opciones; una buena crema especial contra las rozaduras deberá estar siempre a la mano.

Cómo poner un pañal

Un pañal es una prenda absorbente usada para mantener la limpieza e higiene necesarias en tu bebé, evitando diversas problemáticas y la contaminación por los desechos. Su finalidad es apoyar en los casos en que todavía no se tiene la capacidad de controlar las deposiciones (heces y orina).

Mantiene seco y confortable por varias horas. Cuando se utiliza y su capacidad es alcanzada, requerirá de un cambio por uno nuevo.

Para poner un pañal desechable:

  1. Abre el pañal con las cintas adhesivas preparadas para la sujeción.
  2. Coloca a tu bebé sobre el pañal extendido.
  3. Desliza el pañal, en su parte frontal, entre sus piernitas; alísalo hacia los lados de la barriga, procurando que no queden partes del mismo dobladas o mal extendidas.
  4. Cierra y ajusta las cintas de sujeción de manera firme en las partes indicadas, llevando sus extremos hacia la parte frontal, asegurando sin apretar.

Para poner un pañal de tela:

  1. Comienza doblando el pañal para que quede una forma de triángulo. Dobla la esquina inferior derecha hacia la punta superior izquierda, y la esquina inferior izquierda, hacia la punta superior derecha.
  2. Levanta sus piernas y desliza el pañal por debajo de su cuerpo, alineando el borde de la parte superior con su cinturita.
  3. Desliza el pañal entre sus piernas (si es varón, dobla su pene hacia abajo). Dobla un lado del pañal sobre la parte del mismo que ha quedado al centro, y tira suavemente para que quede firme. Repite la operación con el otro lado.

Asegura el pañal con un imperdible (“seguro”) en la parte media (en el mercado hallarás algunos especiales para usarse con tu bebé).

Si es un bebé más grande, puedes asegurar el pañal a cada lado con dos imperdibles. Apóyate en los dedos de tu mano para proteger a tu bebé de un pinchazo.

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