Enseñar a ir al baño

Un bebé limpio.

¿Cómo ayudar tu niño a ser limpio y a qué edad empezar?

Un bebé limpio, es el deseo de toda mamá.

El controlar de esfínteres es el primer paso – los músculos que mantienen cerrados los orificios en la vejiga y el ano. Esto corresponde a una etapa de maduración neurológica que se produce alrededor de la edad de 18-20 meses para la vejiga, un poco más tarde en el esfínter anal.

No es necesario presentarle la bacinica antes de esa edad porque si logra hacer del baño en la bacinica será un reflejo y no un control voluntario. Cuidado, cada niño tiene su propio ritmo, entonces no te quedes bloqueada con esa fecha. Además, los niños se tardan más que las niñas.

Busca el momento adecuado.

Observa a tu hijo.

Por lo general, cuando ya es capaz de subir y bajar las escaleras, es que también está preparado para estar limpio. Un niño se vuelve limpio cuando siente que algo está pasando en su cuerpo. Lo puede expresar con palabras (“pipi”) o gestos (poner su mano en su sexo) y sabe aguantarse un poco. Según un estudio realizado en Estados Unidos, pocos son los accidentes durante el día en 96% de los niños con más de 3 años.
Ponlo en situación

A pesar de que lo cambies muy seguido, un bebé que usa pañales tiene las nalgas húmedas. Eso hace que tu pequeño no sea realmente consciente de la diferencia entre la piel seca y la piel húmeda. Aprovecha el verano para dejarlo en ropa interior durante el día. Cuando se haga pis, sentirá el líquido caliente corriendo en sus piernas. Así entenderá la relación entre hacer pipi y tener las nalgas mojadas, motivándole el deseo de estar seco. Aprenderá al mismo tiempo a bajar y subir sus calzones.

Aprende a descifrar sus llamadas.

Tu hijo habla con su cuerpo y algunos signos no se equivocan. ¿Se retuerce y contonea una pierna sobre la otra? Entonces es el momento de enseñarle la bacinica. Si crees no saber cómo identificar estas llamadas, mientras tu pequeño se siente incomodo con su pañal sucio, preséntale la bacinica en horarios determinados, en la mañana cuando se despierta, en la noche antes de dormir, antes de la siesta y/o después de cada comida. No es necesario insistir si no funciona. ¡Aunque tu pequeño pueda, también tiene que querer!

Olvida la idea del resultado.

Un niño entiende muy rápidamente los desafíos que se le ponen en el entrenamiento. Se da cuenta de tu orgullo y satisfacción. Pero no es por tu felicidad que se vuelve limpio. La limpieza es una adquisición como cualquiera otra habilidad, que se presenta en el momento adecuado, muy posiblemente en un clima de serenidad. No juzgues sus “avances” o “retrasos”. Anímalo sin estresarlo.

No lo molestes.

Evita el drama y los castigos si se produce un “accidente” menor. No deben ser excesivas las exigencias: No le enseñes la bacinica cada media hora, ni lo dejes indefinidamente encima de ella. Cuando el niño se siente muy presionado, recurre a una solución: el rechazo. Así lo único que se puedes lograr es que rechace todo (comida, dormir…), o tenga miedo de su cuerpo.

Explícale bien.

Anima a tu hijo. Date cuenta de sus avances y dile: “Me alegro de que te has convertido en un niño grande (una niña grande)”. También puedes tranquilizarlo. Los niños pequeños piensan que abandonan una parte de ellos mismos en la bacinica. Explícale que después de comer, todo el mundo elimina los residuos de esta manera. Es su cuerpo el que rechaza lo que ya no necesita.
Ser limpio es aceptar que tu bebé crece y esto no siempre es fácil. Así que en vez de “luchar” con la bacinica, es más útil ayudarlo a desarrollar sus habilidades y su motricidad. Correr, bailar, “chapotear” la tierra o la arena, todas estas actividades son de un acto voluntario, como hacer pis o caca, favoreciendo el aprendizaje de la limpieza.

Ser paciente antes que todo.

Por lo general, una semana, o dos o tres, son suficientes para que tu pequeño aprenda a ser limpio. En las noches esto cuesta más trabajo y requiere más tiempo (6 meses hasta 1 año), porque está muy relacionado con su desarrollo psicológico. No olvides que no se puede hablar de enuresis antes de los 6 años.
Las 10 reglas de oro

Antes de empezar, asegúrate de que tu hijo está preparado físicamente y psicológicamente. De lo contrario, espera un poco…

  1. Vístelo con ropa fácil de quitar. Evita los botones y cierres.
  2. Quédate con él cuando empieza a usar la bacinica. El tiempo será más corto; confórtalo si está preocupado.
  3. Evita darle juguetes, no lo distraigas.
  4. Déjalo máximo 10 minutos en la bacinica, incluso menos tiempo cuando comience a usarla. No lo obligues a sentarse si llora.
  5. Mantén la sonrisa si tus amigos, abuelas, niñeras… te dicen que ya debería estar limpio. Explícales que tu hijo lleva a su propio ritmo.
  6. Sé coherente. Si empiezas a quitarle los pañales, no se los vuelvas a poner cuando tú lo quieras. Tu pequeño no entenderá qué pasa.
  7. No lo presiones. No combines las palabras “bueno” con “limpio”, “amable” o “lindo”, y “malo” con “caca”, “sucio” o “desagradable”.
  8. ¿Sientes que retrocede? No tomes conclusiones apresuradas. Eso puede ser porque ha cambiado de niñera, ya nació una hermana o que todavía no conoce muy bien la nueva casa…
  9. Toma tu tiempo, aunque se acerque la fecha de entrada al kínder. Si no está perfectamente limpio ese día, es muy probable que se vuelva limpio observando a sus compañeros ir al baño.
  10. Mantén la bacinica en el baño o el cuarto de baño, en una esquina de fácil acceso. Tu hijo la verá y la puede conseguir solo, sin tu ayuda.
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