Enfermedades crónicas que implican cuidados especiales durante el embarazo

Una enfermedad crónica no impide tener hijos.

Las enfermedades de larga duración o cuya solución o curación no se pueden prever, son consideradas crónicas. Los individuos de las sociedades modernas las padecen de manera común como parte de la forma de vida en las grandes urbes, no siendo impedimento para concebir en muchos casos.

Algunas de dichas enfermedades crónicas implican cuidados o manejos especiales, según su implicación en el embarazo. A continuación, un breve resumen de las más comunes.

Enfermedad cardíaca.

Además de lo que tu médico te pueda aclarar o asesorar durante el embarazo, también podemos sugerirte que descanses mucho, levanta tus pies al menos un par de horas y procura dormir al menos diez horas. Considera que muchas mujeres con esta problemática han tenido partos normales, y no hay motivos para que una mujer con problemas cardiacos adelante su parto o se realice una cesárea.

Asma.

Común y frecuente en las madres, se suele controlar con fármacos broncodilatadores e inhaladores con esteroides, sin embargo, a pesar de no existir una clara evidencia de riesgo para la salud del feto, pareciera empeorar el muguet (infección por un hongo que produce manchas blancas en la boca) de la mujer embarazada, por lo que, en ocasiones, se prefiere adelantar el parto.

En este padecimiento es necesario cuidarse de elementos presentes en el medio ambiente como el polvo, el polen y la contaminación, ya que puede existir un esfuerzo mayor en el corazón.

Diabetes Mellitus.

Esta enfermedad se manifiesta cuando el páncreas produce poca insulina para controlar los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. Las mujeres embarazadas con este padecimiento suelen empeorar debido al aumento de hormonas, incluso puede provocar diabetes gestacional en aquellas que tienen una tendencia hacia la enfermedad.

Si tienes antecedentes, lo mejor es realizar estudios de sangre para buscar estrategias de control. Existen otros riesgos como problemas cardiacos o respiratorios en el bebé, además de que la madre puede sufrir muguet crónico o preeclampsia. La vigilancia de azúcar en la sangre es muy importante, sobre todo en mujeres diabéticas insulinodependientes.

Enfermedad renal.

Una puntillosa supervisión será necesaria si se desea concebir, ya que hay riesgos de hipertensión y preeclampsia. Por lo general este padecimiento provoca infecciones renales, pero mientras los riñones cumplan su función, el embarazo puede continuar. Ojo, la diálisis renal supone un riesgo porque no es posible que los desechos del feto sean asumidos por los riñones de la madre.

VIH/Sida.

Las expectativas para las madres seropositivas se han elevado en los últimos años, gracias a la administración de fármacos que protegen al feto de la infección. La cesárea es una alternativa viable, según las consideraciones que el médico señale, procurando que la sangre de la madre no contamine al bebé.

Aunque no necesariamente el bebé sea seropositivo, existe el riesgo de que nazca con anticuerpos del VIH, los cuales son anticuerpos maternales que desaparecen en un periodo de 18 meses. Sin embargo, por el riesgo que representa, siempre existe la posibilidad de ofrecer a la madre la alternativa del aborto.

Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

Es importante que conozcas los efectos dañinos de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y que sepas cómo protegerte y proteger a tu bebé contra la infección.

El herpes es una infección primaria que puede afectar al bebé cuando se rompe la membrana que lo protege o durante el parto. El herpes simple tipo 2 (VHS 2) puede reducir el crecimiento del feto y, según estudios, casi la mitad de los niños nacidos de madres con esta enfermedad, desarrollarán algún tipo de infección herpética después del nacimiento, afectando ojos, boca o piel.

En el herpes genital, si la madre tiene antecedentes de haberlo padecido es posible que tenga un parto vaginal normal, pero si padece úlceras herpéticas y una infección primaria justo cuando va a parir, es probable que sea necesaria la cesárea.

Epilepsia.

Es una enfermedad crónica caracterizada por uno o varios trastornos neurológicos que generan convulsiones recurrentes, mismas que suelen dejar consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales. Un amplio porcentaje de mujeres embarazadas con epilepsia no cambia en su situación con el embarazo, un menor porcentaje pareciera mejorar ligeramente y un mínimo empora.

Es recomendable acudir al médico si se padece este trastorno, ya que existen riesgos para el tubo neuronal del bebé, además de otros defectos por el consumo de medicamentos utilizados para su control.

Tener una enfermedad crónica no impide el embarazo solo requiere de mayor cuidados.

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