El primer año del desarrollo infantil

Desarrollo mental y motor.

El presente artículo busca dar un panorama general acerca del desarrollo infantil durante el primer año de vida, abarcando aspectos de las áreas mental, motora y emocional. En diversas ocasiones no se sabe a qué edad aproximada se espera tal o cual conducta, este escrito también puede servir como una guía breve al respecto.

Cuando un bebé nace básicamente reacciona por medio de reflejos y ante necesidades primarias como son alimentación y cobijo, así como por un malestar determinado. Su forma de relacionarse con el exterior es primeramente por medio del llanto para hacer saber si tiene hambre, sueño, frío, cólicos, etc. Conforme va creciendo desarrolla capacidades que le permiten poco a poco relacionarse, insertándose en el contexto social.

A los 3 meses

El desarrollo mental y motor de un bebé comienza de la cabeza hacia abajo. Se puede apreciar que a los tres meses de edad, el pequeño puede seguir la trayectoria de un objeto en movimiento con la mirada; asimismo, se pueden observar reacciones ante los sonidos, volteando en dirección de donde provienen. Aunque todavía tengan las manos cerradas en puño, a esta edad es la época aproximada en que ya empiezan a abrirlas.

También a los tres meses de edad es cuando comienzan a sostener por sí mismos su cabeza; aquí es importante cargar al niño en una posición en que la cabeza quede libre, no recargada, para ayudarle en este proceso. El sostener la cabeza por sí mismo indica control de movimiento, fuerza y tonicidad en los músculos implicados. En relación al lenguaje, un bebé de tres meses puede empezar a emitir sonidos de vocales.

A los 6 meses

Las manos del niño ya deben de estar totalmente abiertas, y el niño ya muestra la capacidad ver los objetos y tomarlos; es decir, la coordinación ojo-mano ya está instaurada. El niño puede tomar y manipular objetos grandes como cubos o muñecos de plástico del tamaño de la palma de su mano e incluso puede pasarlos de una mano a otra. También empieza a reconocer su propia imagen ante el espejo y a reaccionar ante palabras familiares como su nombre o ante un saludo, ya sea volteando, sonriendo o saludando con la mano.

Cabe mencionar que a los seis meses es cuando empieza a aparecer la sonrisa social: antes el niño sonreía por reflejo, ahora lo hace como expresión de alegría. En cuanto a la parte motora gruesa, a esta edad el niño ya puede presentar la conducta de cogerse el pie con las manos y el de comenzar a sentarse por sí mismo. Aquí es importante estimular al niño, sentándolo y retirándole el apoyo poco a poco para que consiga sostenerse por sí mismo.

A los 8 meses

Se espera que el niño se siente de manera totalmente estable, para que a partir de allí pueda mover su tronco y tomar la posición de gateo.

En cuanto al lenguaje, entre los seis y ocho meses se puede apreciar que el niño emite más sonidos vocales y empieza a realizar combinaciones de vocal-consonante. Al año el niño tiene la capacidad de imitar conductas y este podría ser el inicio del posterior seguimiento de instrucciones. En esta edad desarrolla la habilidad de meter y sacar objetos de un recipiente, de buscarlos dentro del mismo, así como la conducta de abrir y cerrar. También puede comenzar a reconocer y señalar objetos que le sean cotidianos.

Con relación a la parte motora fina, aparece lo que se denomina movimiento de pinza, es decir, el niño puede empezar a tomar pequeños objetos valiéndose de su dedo pulgar y su dedo índice, formando justamente una especie de pinza. En la parte motora gruesa el niño comienza a pararse solo e, incluso, a dar sus primeros pasos sin ayuda.

En relación con el lenguaje, la repetición vocal-consonante a esta edad ya está instaurada y el niño puede empezar a decir sus primeras palabras con sílabas simples, tales como papá y mamá.

A lo largo de este periodo también es importante hablarle al niño, mirarlo, abrazarlo, explicarle las cosas, imitar sus sonidos y sus vocales, buscar que imite conductas, y empezar a darle pequeñas instrucciones acompañadas de gestos. Por ejemplo, a la hora de comer decirle que abra la boca, al tiempo que se actúa la conducta. Todo ello con el fin de fortalecer el vínculo emocional con el pequeño o la pequeña e ir insertándolo(a) en el ámbito de lo social.

Es importante tener en cuenta estos tips indicadores, ya que el desarrollo es progresivo e, indudablemente, si hay un atraso en una conducta puede implicar un atraso en el desarrollo en esa área específica. Un ejemplo en este sentido es cuando el niño mantiene las manos en puño a la edad de cinco meses, aspecto que retrasará la coordinación ojo-mano, el poder tomar objetos y el movimiento de pinza, aquí sería importante valorar qué está ocurriendo.

Por otra parte, es difícil que el niño se desarrolle de manera uniforme en todas las áreas y por eso es común observar que puede caminar al año, pero que sus primeras palabras son pronunciadas después de cumplida esa edad. De igual manera, un desarrollo muy dispar tampoco es lo adecuado y nos indicaría una cuestión patológica; por ejemplo, cuando el niño dice sus primeras palabras, pero no logra sentarse por sí solo.

Lo importante es poner atención ante los indicios de un retraso en el desarrollo del niño, buscando la ayuda de un profesional.

Psic. Yolanda Dávila Estrada
Psicología y Educación Integral, A.C. (PEI, A.C.)
Viaducto Miguel Alemán 144.
Col. del Valle
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