El perdón es más factible en parejas que tienen una relación satisfactoria

Las mujeres piden perdón más veces que los hombres.

Aunque existe el estereotipo de que las mujeres piden más perdón que los hombres, no había mucha evidencia sobre el tema. Se creía, más bien, que los egos de los hombres era más frágiles y, de ahí, que pidieran disculpas menos frecuentemente. Sin embargo, dos estudios conducidos por el Journal of Social and Personal Relationships arrojaron que no había una diferencia según el sexo en cuanto a la proporción de ofensas que la persona reconocía haber cometido y las peticiones de perdón. Karina Schumann del Departamento de Psicología de la Universidad de Stanford, autora de la investigación, condujo dos estudios:

En el primero pidió apuntar en un diario a hombres y mujeres las ofensas cometidas o experimentadas, y si a estas había seguido una petición de disculpa. En general, las mujeres reportaron pedir perdón más seguido, pero también anotaron haber cometido más ofensas. Es decir, los hombres se disculpaban menos porque tenían otros parámetros de lo que constituía un comportamiento ofensivo.

En un segundo estudio se pidió a las personas determinar qué constituía un comportamiento ofensivo. Efectivamente, los hombres calificaban las transgresiones como de menor gravedad en comparación con las mujeres. En conclusión, fue la diferencia en la severidad con que se juzgaba la falta de donde se desprendía si merecía la pena o no disculparse. En esto, los hombres resultaron inclinarse menos a asignarle gravedad a la transgresión.

Perdón y sinceridad

Por otra parte, en una investigación publicada también en el Journal of Social and Personal Relationships se solicitó a sesenta matrimonios apuntar en un diario las “transgresiones” de sus cónyuges, las peticiones de perdón de éstos y la percepción de la sinceridad de dicha disculpa. También debían anotar su disposición a perdonar a la pareja.

El estudio arrojó que el perdón era más factible en parejas que tenían una relación satisfactoria. Además, dicha buena relación estaba asociada a la sinceridad en la disculpa, la cual, a su vez, favorecía el perdón. Es decir, las personas más satisfechas con su relación tienden a perdonar más porque creen en la sinceridad de su pareja cuando pide perdón, e interpretan que existe un remordimiento genuino.

¿Hasta dónde perdonar?

Siempre es posible perdonar cuando hay sincero arrepentimiento de cada uno, y un esfuerzo genuino por cambiar de comportamiento y mejorar. En este sentido, no hay lugar para víctimas y agresores. Pero si una persona no es sincera al pedir perdón y realmente lo ha convertido en una costumbre, su pareja le haría un mal si pasa por alto sus transgresiones. Esto podría llevar a una relación poco sana, como la codependencia, donde uno en vez de amar se vuelve adicto al otro y no es capaz de establecer límites y exigirle un trato apropiado.

Uno hace, el otro permite

Cuando una persona se queja de que su pareja la trata mal, en vez de auto compadecerse, es sano tener claro lo siguiente: “uno hace, el otro permite”. Es decir, la otra persona puede dañar hasta donde la otra se lo permita. Si una persona no es firme y tampoco exige respeto, se vuelve cómplice de su agresor.

Perdonar fortalece

Las parejas que pasan por dificultades y saben perdonarse, tienen la posibilidad de unirse más, de sentirse más confiadas y seguras en su amor, y pueden aprovechar y agradecer esas nuevas oportunidades de valorar y cuidar más su relación.

Mtra. Cristina Sousa,
Colaboradora de TAD (THINK· ACTION· DEVELOPMENT)
www.tad.org.mx
FB: ThinkTad
Twitter: @ThinkTad

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