El paso por el canal de parto ofrece grandes beneficios al bebé.

Su primer contacto con los gérmenes.

El canal del parto, comúnmente conocido como vagina, es el trayecto final que el bebé recorre cuando deja el útero para llegar a su meta: el encuentro con su madre. En este trayecto que puede durar desde unos minutos hasta horas, la vagina actúa como un acordeón que permite al bebé llegar suavemente a ese destino final. El recién nacido recibe beneficios, destacando:

El canal del parto está colonizado por bacterias que son parte de la flora normal de la madre, dentro del útero el bebé se encuentra en un medio completamente estéril, libre de gérmenes. De manera que por la vagina el bebé tiene su primer encuentro con ellos, lo cual beneficia al recién nacido pues, en cuestión de minutos, se impregna de estos microorganismos satélites de su madre, microbios para él conocidos y de esta forma queda protegido. De hecho el futuro de la flora intestinal del bebé va depender de la naturaleza de los gérmenes que consigan ser los primeros en ocupar ese territorio. Cabe mencionar que este proceso se complementa con la ingesta temprana de calostro que ayuda a establecer una flora intestinal ideal. De aquí que el recién nacido tenga la necesidad de entrar en contacto con una sola persona: su madre.

En el paso por este acordeón, el bebé cuenta con sus propios mecanismos de protección ante las contracciones finales del trabajo de parto, liberando una gran cantidad de catecolaminas, entre ellas adrenalina, que le causa un estrés beneficioso que deriva en su estado de alerta al nacer, reflejado en sus ojos bien abiertos y sus pupilas dilatadas.
Esta descarga tan alta de adrenalina ha sido llamada por algunos autores “el estrés del parto” que prepara al bebé a este nuevo mundo tan desconocido y por qué no, también conocido a través de sus sentidos: conoce ya la voz de mamá y papá, el latido cardiaco de mamá, la luz, algunos olores y sabores, entre otras cosas.

Aunado a la oxitocina, que también libera el recién nacido, este estrés le permite al bebé entrar en un estado de alerta tranquilo donde si no se le molesta y está en su hábitat natural “el pecho de su madre en contacto piel a piel”, le permite empezar a explorar este nuevo mundo asombroso para él donde lo primero que busca es la cara de su madre, en particular sus ojos, logrando el cruce de miradas que es el primer encuentro amoroso que se da en esta nueva vida, considerado como un periodo crítico en el vínculo afectivo entre la madre y el bebé que jamás volverá a ocurrir. Es un momento privilegiado en la relación madre-bebé y dichosos los que estamos cerca de este momento porque es mágico. Estos niveles de adrenalina bajan cuando el bebé continúa contacto piel a piel con su madre y es amamantado en la primera hora de vida. La madre y el bebé tienen la capacidad de coordinarse muy bien, solo basta con no molestarlos.

Una tercera ventaja del paso por este acordeón es que el bebé logra expulsar de manera natural las secreciones y líquido que habitan en sus pulmones y vías respiratorias, disminuyendo así de manera importante el riesgo de dificultades respiratorias. Cabe destacar que las hormonas que se segregan por la madre y el bebé durante el nacimiento llegan a dar el último toque a la maduración de los pulmones.

Patricia Ochoa
Especialista de TAD (THINK · ACTION · DEVELOPMENT)
www.tad.org.mx / FB ThinkTad / Tw @ThinkTad

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