El papel de los abuelos

Los abuelos tienen un lugar de respeto y reconocimiento.

El papel de los abuelos en la crianza de los hijos.

En nuestra cultura los abuelos siempre han tenido un lugar de respeto y reconocimiento a su experiencia y años de vida. No es hasta mediados del siglo XX y con el debilitamiento de las familias extendidas, a partir de que los hijos al casarse en y en su anhelo de independencia se han alejado de sus familias de origen, que se propició el debilitamiento de los vínculos afectivos con esta figura familiar.

A partir de las recurrentes crisis económicas y por la necesidad de que tanto mamá y papá trabajen, se ha acudido nuevamente a la figura del abuelo como un agente de cuidado y crianza, y eso nos parece más que favorable, especialmente por las posibilidades de transmisión de cultura y valores que pueden realizar éstos; pero, como toda relación interpersonal, y especialmente en lo tocante a las relaciones familiares, resulta fundamental que se cuente con reglas y límites claros para evitar desencuentros por malos entendidos que contribuyan a la erosión de las relaciones familiares y se generen resentimientos.

Como mencionamos anteriormente, las relaciones interpersonales requieren de normas y límites claros, pero también de la responsabilidad y colaboración de los implicados, de ahí que los abuelos que apoyan a sus hijos (naturales o políticos) con el cuidado de sus nietos, deben tener presente que no son los padres, sino los abuelos, por lo que en todo momento deben respetar las normas y estilos educativos de aquéllos, para evitar consentir y malcriar a sus nietos, transgrediendo las normas familiares.

Nunca deben intervenir si uno de los padres llama la atención al hijo, o por lo menos no en el momento, ya que el niño aprenderá con mucha facilidad que puede refugiarse en el abuelo (a) para eludir su responsabilidad o las consecuencias de una mala disciplina. Si el abuelo considera que en algún momento los padres de los niños están cometiendo un error en la crianza o educación, debieran reflexionar muy bien como transmitir su preocupación, buscando las palabras adecuadas y esperando el momento propicio, que ciertamente no es una crisis.

Su intervención debe ser siempre partiendo del amor que le tiene a sus hijos y nietos y nunca a modo de imposición o crítica ya que eso cerrará cualquier canal de comunicación, es mejor que su intervención sea en forma de pregunta para posibilitar que se genere la reflexión en los padres y se abra el diálogo; siempre debe hacerse en privado, ya que si se hace cuando está presente toda la familia, en la comida dominical por ejemplo, es muy probable que los hijos se cierren y respondan con una agresión al ver cuestionada su autoridad como padres.

Por otro lado, los padres deben transmitir con toda claridad las normas y reglas que están inculcando a sus hijos, aclarando explícitamente lo que está permitido y no, ya que si no se hace esto, los abuelos harán lo que consideren mejor para sus nietos y no siempre será congruente con la educación que intentan impartir los padres.

Deben estar abiertos a escuchar los consejos y no cerrarse al escuchar la primera cosa que no les guste, ya que los viejos por algo son viejos, y tienen la posibilidad de mirar distinta la vida y de regresar sobre sus pasos para transmitir la experiencia de sus errores. Si en algún momento consideran necesario discutir o aclarar un tema con los abuelos, será necesario que se reflexione sobre lo que se quiere decir, de tome un tono asertivo y se hable sin enojo, siempre en privado y, antes que un reclamo, mostrar las consecuencias que tiene en la educación y desarrollo del niño la travesura o mala conducta realizada.

Por último es recomendable que si se están teniendo problemas de comunicación, se acuda con un especialista para que los apoye a solucionar el problema, ya que siempre hay alternativas.

Psic. José Manuel Bezanilla y Psic. Ma. Amparo Miranda

Psicología y Educación Integral, A.C.

www.paiac.org

Aún no hay comentarios

Dejar tu comentario