El padre, más allá del estereotipo social

Más allá de su rol de proveedor, el padre debe ser formador.

En nuestro país, el 84% del total de hogares monoparentales no cuenta con la presencia del padre. Si no se valora el rol que desempeña esta figura dentro de la dinámica familiar, y se implementan estrategias que eviten que abandonen su hogar, sobre todo por causas económicas, su ausencia crecerá.

Como cada año, el tercer domingo de Junio se celebrará el día del padre en México, debido a ello, TAD (THINK· ACTION· DEVELOPMENT) reflexiona sobre la importancia de esta figura dentro de la familia, no tanto como proveedor material, sino de seguridad, bienestar psicológico, afectivo y social. Al respecto, el Mtro. Carlos Becerra, especialista en el tema comenta “La presencia del padre en el hogar es de vital importancia para un niño, pues la influencia mental y emocional que en él ejerce, le permite al niño construir algo tan básico y esencial como la noción de masculinidad, por ejemplo”.

Las causas del aumento en el número de hogares monoparentales se debe a factores diversos, pero uno de los más preocupante es, sin duda, el tema de la migración; fenómeno particularmente notorio en algunos lugares de la república. “El aspecto económico es determinante”, comenta el especialista de TAD, “y favorece de manera considerable el que los padres opten por irse de casa. Hablamos de miles de ausencias que afectan la estabilidad emocional y los lazos afectivos de los miembros de la familia, particularmente de los hijos. Las ausencia paterna suele dejar huellas profundas en la psique de un niño y, seguramente, este factor repercutirá en su vida adulta”.

La figura paterna, su presencia y compromiso en la dinámica familiar, no sólo proporciona seguridad y estabilidad tanto a los hijos como a las hijas, sino que moldea el tipo de persona que puede llegar a ser y su percepción y expectativas de las relaciones.

“La relación con el padre incide en cómo los hijos se relacionarán con otras figuras de autoridad (jefes, maestros, cónyuges): con miedo, rebeldía, inseguridad, sumisión total, etcétera. Es a partir de los vínculos que se fortalecen con la interacción cotidiana, que el niño entiende conceptos como el amor, la familia. Si existe violencia, corre el riesgo de replicar conductas y relacionarse con personas que actúan de ese modo. Si aprende que el amor es ausencia, es muy probable que repitan el patrón”, subraya el especialista en terapia cognitivo-conductual.

El especialista de TAD enfatizó la necesidad de implementar políticas públicas que contribuyan a evitar que los padres tengan que abandonar a su familia en aras de mejorar su situación económica. “Es muy importante que los papás estén presentes en la educación de los hijos y no sólo como proveedores, porque ser padre es mucho más que enviar dinero: significa proveer otro tipo de riqueza, una en donde la fortaleza y la estabilidad familiar son valores insustituibles”.

Contacto Prensa: Erika Ortiz
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