El ocio y los niños

A los niños hay que enseñarles a valorar el tiempo.

El recurso más valioso con el que contamos las personas es el “tiempo”; se trata de lo más preciado que tenemos, ya que es la vida misma. Pero, ¿en qué invertimos este valioso recurso?, ¿Cómo enseñamos a los niños a utilizarlo?

El tiempo del que hablaremos en esta ocasión es el tiempo que conviene que vivan y disfruten nuestros hijos: el tiempo de ocio. Si entendemos el ocio como el tiempo libre destinado a las actividades no escolares, ni tareas domesticas formales, se trata entonces de tiempo libre para nosotros, el tiempo destinado a la recreación; es decir, re-creación, volver a crear. Se puede decir que es un tiempo que permite encontrarse con uno mismo, para relajarse, descansar, jugar, divertirse, aprender y hasta participar con otros en convivencia y búsqueda del bien común.

A los niños hay que enseñarles a valorar el tiempo, y que toda actividad que se realice tenga un sentido y un propósito. La vida es valiosa y es importante darle significado. Debemos ayudarle a cada niño a “entender” según su etapa de vida y su capacidad para hacerlo. No se trata de sentarlos y darles una cátedra, más bien, se trata de hacerles vivir actividades que le sean útiles, sanas y divertidas.

Las actividades a realizarse en el tiempo de ocio pueden ser diversas:

En casa como el juego en el patio, juegos de mesa, juegos de video, cocinar, arreglar ropa, actividades mecánicas en el automóvil o electrodomésticos, cultivar el jardín, etc. Aunque algunas pueden parecer, inicialmente, aburridas o que no despertarán el interés de algunos, proponles diferentes opciones a tus hijos y permíteles elegir.

Al aire libre como andar en bicicleta, patines, patineta, día de campo, jugar a los exploradores, caminar por la playa, el bosque, el campo o visitar, por ejemplo, parques de diversiones.

Por otro lado, es importante señalar que cada niño tiene distintas afinidades y habilidades que pueden explotarse, así lo considera el psicólogo e investigador estadounidense Howard Gardner en su teoría de las inteligencias múltiples. Estas inteligencias trabajan de forma semi-autónoma y cada niño las desarrolla de forma diferente, de acuerdo a la estimulación que reciba o, bien, a sus potenciales personales.

Una forma novedosa de planear actividades en el tiempo libre de los niños es precisamente siguiendo la pauta de lo que establece la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, es decir, basándose en las habilidades e intereses de cada niño, por ejemplo:

Si al niño le gusta escribir, leer, y además tiene gran facilidad para aprender idiomas, entonces es un niño con inteligencia lingüística. Si es el caso, sería muy recomendable inscribirlo, por ejemplo, en un taller de cuentos infantiles.

Los niños que disfrutan escuchando ritmos y melodías tienen más desarrollada la inteligencia musical; a ellos puede entretenérseles haciéndolos participar en cursos de cualquier instrumento musical o en clases de canto.
Aquellos niños que pasan el tiempo dibujando probablemente sean niños con inteligencia espacial; en este caso, es conveniente llevarlos a museos de arte, a clases de pintura, comprarle un rompecabezas o armar figuras con bloques de plástico.

Si al niño se le facilita memorizar números o datos y comprender la lógica de las cosas, significa que tiene desarrollada la inteligencia lógico-matemática, por lo que una buena opción serían las clases de ajedrez o invitarlos a resolver acertijos.

Para los niños que tienen habilidad en los deportes, los campamentos de verano son una excelente alternativa, ya que estos niños tienen inteligencia cinético-corporal.

Si resulta atractivo para el niño la observación o el cuidado de una mascota o planta, significa que es un niño con inteligencia naturalista. Para estos niños la actividad ideal sería un paseo por el zoológico, una visita al jardín botánico o, simplemente, ver un documental de naturaleza.

En definitiva, el tiempo de ocio puede ser, como comúnmente se dice, “la madre de todos los vicios”, pero esto solamente ocurre cuando no se acompaña a los hijos, cuando no se les guía ni se les enseña a darle sentido y buen uso a su tiempo libre.

Carlos Armando Ávila Cota.
Psicólogo Educativo y Gerente Académico de AMCO
www.amco.me

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