El Masaje Infantil

Un encuentro de Amor entre padres y bebé.

Un toque, una mirada, un gesto… un encuentro de amor donde la magia de la inocencia y la candidez se unen.

Madres, padres y bebés se envuelven en una atmósfera de ternura y sencillez, en la que voces, miradas y movimientos se hacen cómplices de una relación amorosa y eterna.

El masaje infantil es la viva voz de la humanidad, del amor por el otro, de la complicidad de un momento de intimidad. Su objetivo fundamental: el amor, los afectos y la formación de vínculos, para que los niños y niñas del mundo sean amados, valorados y respetados.
El masaje infantil es un arte muy antiguo y forma parte de muchas culturas del mundo. Éstas le han dado su propia razón de ser, según sus creencias y necesidades.

Algunas lo hacen para facilitar el crecimiento del bebé, para que su cuerpo se desarrolle vigoroso, esbelto y elástico. Otras lo incluyen en su ritual de iniciación e incorporación al medio.

Algunas para ayudar a que el cuerpo, mente y espíritu del bebé se complementen.

El masaje favorece fisiológica y psicológicamente a los bebés y a sus cuidadores.

Los beneficios se dividen en cuatro grupos:

  • estimulación, que incluye todos los sistemas fisiológicos (nervioso, respiratorio, inmunológico, gastrointestinal y endocrino)
  • relajación, liberación e interacción
  • alivio
  • establecimiento y fortalecimiento de vínculos afectivos

La relajación es, la parte opuesta y, a su vez, complementaria de la estimulación. El estado óptimo para aprender es “alerta tranquila”, pero cuando se recibe demasiada estimulación, los bebés van pasando a la llamada “alerta activa”: el momento en que comienza a darnos señales de incomodidad o displacer y allí intervenimos y le ayudamos a relajarse; de lo contrario, el aprendizaje se bloquea y empieza el desequilibrio. Una manera de enseñar al bebé a relajarse es a través del tacto y la voz. Poco a poco, él o ella sabrá que existe una manera de disminuir su tensión y liberarse.

La liberación está muy unida a la relajación. Cuando nos relajamos, facilitamos la descarga de las tensiones acumuladas, ya sean físicas, psíquicas o emocionales. Mediante el masaje podemos facilitar esa liberación.

Tocando, abrazando y meciendo, acompañamos al bebé al descanso y le ayudamos a dormir.

Pero hay otro tipo de liberación que también podemos facilitar con el masaje y el tacto: se trata de la liberación emocional, que el bebé sólo puede expresar a través del llanto.

Esto sucede generalmente en horas de la tarde o de la noche, cuando los bebés están tan cansados o sobrestimulados que comienzan a llorar sin ninguna razón aparente. Una vez comprendido este llanto, nos resultará mucho más fácil permitir su liberación.

A través de movimientos específicos, adecuados y aplicados en la dirección correcta, se produce alivio a malestares como gases, estreñimiento, congestión nasal y de pecho o encías congestionadas a causa de la aparición de los primeros dientes.

El masaje infantil tiene todos los elementos necesarios para establecer y fomentar los vínculos afectivos. Durante el masaje, el bebé entra en estrecha relación con los padres.

Te mira, te oye, te huele y te siente. El proceso de vinculación se ve altamente favorecido con estas reacciones. El bebé se comunica y responde a través de miradas, sonrisas, movimientos y vocalizaciones. Se establecen, así, puentes tangibles en los cuales el afecto circula en ambas direcciones.

Los beneficios para los niños:

Establece y fomenta los vínculos afectivos. Les da seguridad y confianza.

  • Favorece la comunicación.
  • Les ayuda a conocer su cuerpo.
  • Les enseña a relajarse y les proporciona un sueño más largo y de mejor calidad.
  • Potencia y mejora sus sistemas inmunológico, neurológico y endocrino.
  • Beneficia sus sistemas digestivo, respiratorio y circulatorio.

Los beneficios para los padres:

  • Desarrollan la autoconfianza.
  • Centran su atención en las fortalezas de sus hijos más que en sus debilidades.
  • Detectan y responden eficazmente a los mensajes no verbales del bebé Les ayuda a relajarse.
  • Les concede un valioso tiempo para estar con sus hijos.
  • Constituye un momento de diversión.
  • Incrementa las habilidades para ayudar a sus hijos en el futuro.
  • Fomenta la interacción.

Por fortuna, los hombres se implican cada vez más en la crianza de sus hijos y hoy día se animan a explorar su capacidad de ternura y buscan sus propios recursos para hacerse cargo de las demandas de sus hijos, disfrutando así plenamente de la paternidad y favoreciéndose de los beneficios del masaje infantil.

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