El hábito del sueño

Es imprescindible para el desarrollo del niño.

Hay muchos factores que pueden provocar la alteración del sueño: cólicos, salida de los dientes, ansiedad al tener que irse solo a la cama… entre los dos y tres años el niño utiliza la interrupción del sueño (levantarse temprano y acostarse tarde, terrores nocturnos, pesadillas…) como medio de manifestar su independencia, desafío y tendencia a una mayor libertad.

¿Cuándo podemos decir que un hijo tiene un hábito saludable de sueño? Cuando a partir de los cuatro meses, si está bien desarrollado, mantiene al dormir un horario marcado y suficiente por la noche y en las siestas durante el día.

¿Cuándo tiene un sueño defectuoso? Cuando se da algunas de estas manifestaciones:

  • Se acuesta tarde
  • Se despierta muy tarde
  • Dormir cuando no es el momento, por ejemplo a la hora de comer
  • Dormir poco
  • Se mueve mucho mientras duerme
  • Se despierta muchas veces durante el sueño

Es importante conocer cuáles podrían ser los horarios de sueño según las edades para descubrir como es el sueño de mi hijo:

  • A los dos años, que ha dejado de ser un bebé, conviene que se acueste hacia las 8:00 pm y se levante aproximadamente a las 7:30 am.
  • Los niños entre 6 y 8 años, suelen acostarse a las 9:00pm y se levantan hacia las 8:00am.
  • A partir de los 10 años, necesitan dormir al menos diez horas para su rendimiento intelectual, emocional y fisiológico.

Es muy importante que a partir del primer año de vida el niño tenga ya un horario de sueño habitual. El aprender estos horarios, son fundamentales para el resto de su vida. A medida que va creciendo va necesitando dormir menos hasta llegar a la juventud en la que con un promedio entre 8 y 9 horas es más que suficiente.

Puede suceder que al inicio el niño crea cierta dependencia de los padres para conciliar el sueño, para calmarse. Por ejemplo: es normal que a veces se le toma de la mano hasta que se duerme, pero al día siguiente se le puede decir que uno tiene que salir a hacer un pendiente y que ahora regresa a tomarle la mano. Generalmente lo encontrará dormido. Y al otro día, se le explica cómo se quedó dormido sin tomarle de la mano, y como ello demuestra que ya va siendo mayor, y por ello más valiente. Hay que ir dándole seguridad… poco a poco.

Lic. Nieves García
Especialista de TAD en Educación, Desarrollo y Familia
www.tad.org.mx
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