Desequilibrio emocional

El parto es uno de los acontecimientos más importantes en la vida.

Durante los primeros días y algunas semanas después del nacimiento de tu bebé, tus emociones estarán muy variables debido al brusco descenso de las hormonas, conduciendo, a veces, a la tristeza posparto.

El parto es uno de los acontecimientos más importantes en la vida, y es probable que al tiempo que te sientas feliz de que ya ha nacido tu bebé, también sientas desconcierto y una desestabilización ante cualquier problema personal o emocional, sacando a relucir algunos conflictos no resueltos antes. A veces será difícil saber cuál es tu real sentir después del parto, tal vez después de sentirte feliz tengas un bajón emocional.

Los problemas emocionales suelen variar según tu propia naturaleza y la gravedad de los mismos, de una mujer a otra y de un embarazo a otro. Una misma mujer puede sentirse bien tras el nacimiento de un primer hijo y pasarlo realmente mal tras el siguiente, o viceversa.

La tristeza después del parto

El descenso inevitable y abrupto de los niveles hormonales en la sangre, será la causa principal de tus problemas emocionales; así que no te sorprendas si sientes alguna tristeza después del nacimiento de tu bebé. El porcentaje aproximado de mujeres que padecen de este problema es superior al setenta por ciento, de modo que es algo más común de lo que parece; el otro resto de madres serán algo más que excepcional al no vivir estas sensaciones.

Las mujeres que escapan a la tristeza posparto (tristeza posnatal) son parte de una minoría afortunada. Por lo general, durante los nueve meses de embarazo los niveles hormonales han sido muy elevados, cayendo de pronto en picada a índices muy bajos. Este cambio dramático podría provocarte llanto, alteraciones del carácter, irritabilidad e indecisión.

La tristeza después del parto, llamada más adecuadamente tristeza posnatal suele manifestarse de tres a cinco días después de nacido tu bebé, y puede durar de una semana a diez días. De hecho, aparece justo cuando empieza la bajada de la leche (regulada por el cambio hormonal). Tal vez por esto, a la tristeza posnatal se le llamaba en el pasado “fiebre de leche”.

La difícil maternidad

La tristeza posnatal podría plantearte una realidad muy difícil una vez que ha pasado la euforia del nacimiento. Además de sentirte triste o padecer los síntomas antes dichos, podrías experimentar confusión, ansiedad o incertidumbre ante lo que se avecina. Tal vez te frustres al sentir que no eres capaz para cuidar a tu bebé desde un principio, pero deberás comprenderte a ti misma. Ninguna mujer nace con el conocimiento práctico de ser madre, la maternidad se irá construyendo en ti, apoyada en tu naturaleza.

Durante este periodo podrías vivir algunos cambios de tus sentimientos hacia tu pareja. Dichos cambios no significan necesariamente algo malo, sino que ocurre una transformación o un cambio de mentalidad al respecto de la relación.

Como siempre, la mejor manera de poder observar en perspectiva las tensiones nacidas de la maternidad y de impedir que se conviertan en trastornos más difíciles de resolver, es mediante la comunicación y el intercambio de ideas. Es la mejor manera de enfrentar abiertamente la situación, compartiendo las preocupaciones que surjan entre ambos miembros de la pareja.

La exageración de los hechos también puede ser algo nocivo para la familia. Se comprende que estarás cansada y que las hormonas afectarán tus sentimientos; sin embargo, procura mantener la calma, comprendiendo que tus actitudes también afectan a los demás. Si estás muy cansada, deja lo que haces si esto no es absolutamente necesario. Recuéstate con los pies en alto, y procura recuperar algo de calma. No es necesario que te duermas, un buen reposo puede ser suficiente para recuperar energías.

Depresión posnatal

La depresión postparto o depresión postnatal es una forma de depresión que puede afectar a las mujeres y, menos frecuentemente, a los hombres después del nacimiento de un hijo. Está ampliamente considerada como tratable. Este padecimiento difiere de la tristeza posparto, ya que es mucho más grave, y precisa de atención médica especializada. Se considera un trastorno psiquiátrico que escapa a todo control si no recibe tratamiento y la inmediata ayuda médica.

El desánimo y la desesperación es parte de los síntomas que se presentan, aunque pueden variar en cada mujer. Sin embargo, es común que aparezcan signos de ansiedad, letargo, tensión, insomnio, ataques de pánico, pérdida del apetito sexual, ideas obsesivas, sentimientos de culpa, incluyendo falta de concentración y de autoestima.

Probables causas

La depresión posparto no parece tener una causa única, y en ella se han observado diversos factores tanto físicos como emocionales. La disminución de estrógeno y progesterona podrían ser coadyuvantes, ya que sus niveles descienden de manera importante comparados a los que presentabas antes del parto. El cambio repentino puede generar tristeza emocional, pero también puede ser causante de la depresión posparto. Algunos estudios también señalan a la depresión posparto como un “trastorno bioquímico y hormonal”.

Un adecuado tratamiento médico ayudará a que la enfermedad remita, pero también el apoyo de la familia y de las amistades es muy importante.

Habrá cosas que podrás resolver, sin embargo, un esfuerzo conjunto apresurará el restablecimiento de tu equilibrio. Por su lado, el médico te recetará medicamentos antidepresivos, considerando siempre el hecho de que das pecho a tu bebé.

Los antidepresivos suelen generar su efecto de manera progresiva y, como todo medicamento alópata, habrás de estar al pendiente si sientes efectos secundarios. En caso de que no te sientas bien con estos medicamentos, tienes el derecho a solicitar al especialista el cambio del tratamiento.

Aversión a los antidepresivos

Es probable que también sientas aversión por el uso de las drogas antidepresivas, ya que es posible que afecten a tu bebé. Existen algunas investigaciones que han encontrado trazas de ciertos antidepresivos en la leche materna, pero habrás de considerar que esto dependerá del tipo de producto médico que se te haya recetado. Asegúrate de compartir todas tus dudas con el médico, incluyendo el conocer los beneficios y los efectos al consumir medicamentos.

Apóyate en los demás

Es importante que aceptes que otros te ayuden y no dejes de tomar descansos cuando tu bebé esté dormido. El cansancio puede empeorar tu situación y dificultará el hacerle frente. Duerme, y permite que durante las noches tu pareja te ayude con el biberón de tu bebé. Deja que ésta resuelva algunas tareas o déjalas para después si no son indispensables. Mantén a raya tus sentimientos durante los primeros días posteriores al parto. Tu pareja es un apoyo muy importante en estos momentos, permítele ayudarte en todo aquello que esté en sus manos.

Consiéntete, mímate

Tómate un espacio para ver la televisión, ver una película o tomar un baño, mientras procuras evitar la comida chatarra, la cafeína y los alimentos muy grasosos. No te obligues a resolver problemas que requieren de mucha energía, dedícate a pequeñas tareas y consiéntete cada vez que puedas.

No olvides tomar agua y disfruta de tus espacios. Procura alimentarte lo mejor posible –las frutas y las verduras no deberán faltar en tu dieta–. Ejercítate con movimientos suaves, sal a caminar cuando tengas la oportunidad, pero evita el exceso de actividad.

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